miércoles, 2 de noviembre de 2011

Día de muertos


En los días de muertos
hay campos anegados de cruces,
son faros que se volvieron polvo.
Piel árida guardando huesos,
semilla sin vida.
Su torvo aspecto, otrora vital,
forma un mosaico pagano y sagrado.
Se desangran hacia las entrañas,
en una terrible manera de mudarse.
Se truecan en llanto las risas,
al ver ceniza en un velo, blanco como cirio.
Delirio en la misa, visión sin pies ni cabeza,
pavesa tan frágil, declina ante el tiempo.
Este viento de otoño, ardiente y frío,
hace tan míos el miedo y la esperanza.

Balanza del sino ¡inclínate a mi lado!
Si llego a la noche postrera, asustado.

Lanzo reproches al crucifijo, sin fe.
Café amargo, pues todos lloran en el.
Gabriel vuelve y anuncia un final;
luego del duelo, la calma total.

Altares para los que ya no están.
Licor, juguetes, pan, agua y comida,
también cigarros, porque -eso
creemos- es un viaje muy largo.
Ritual mudo, cargado de olores,
todo entre flores,
la colorida sonrisa de la Tierra.

Flores  del día, en la bella campiña.
Evita la rapiña, para que no haya riña;
apíñalas en el hueco Niña,
de mis cuencas vacías.

martes, 25 de octubre de 2011


En ocasiones te detesto tanto que disfruto tu ausencia.
Por ejemplo en las mañanas, cuando me has despertado al levantarte y puedo ocupar la amplitud entera de la cama, mientras duermo diez minutos más, antes de que vengas a molestarme, con eso de:
-¡Mi amor, ve a bañarte, se nos hace tarde!

Después de dejarte en tu trabajo, poder maldecir un poco por la lentitud del tránsito en las calles y la gente ansiosa abalanzándose imprudentemente porque se les hace tarde, sin tener que escucharte decirme:
¡No te desesperes corazón, más vale un minuto de retraso que lamentarte por días!

Comer “cualquier cosa” en la calle, en tanto el tiempo ha devorado más de la mitad de la jornada laboral, evitando tu inoportuna pregunta:
-¿Serán conscientes de la higiene en ese lugar, mi amor?

Apurar mi salida de la oficina, para tomar una cerveza en el bar antes de pasar por ti; no obstante sentir tu voz cuestionándome:
-¿Te cercioraste de no dejar nada pendiente, cariño?

¡Ah, pero no te perdono que te despidas de mi sin besarme! Pues todo el día estaré esperando la tarde, para volver a abrazarte.



domingo, 16 de octubre de 2011




¿Por dónde saldrá el sol esta mañana,

si no ha podido superar
la altura de la montaña
y al mediodía las nubes
lo han bloqueado con su maraña?
La oscuridad se ensaña,
con lluvia la tarde empaña,
de noche engrosa la telaraña;
mas el sol, hace gala de su maña
y argentada claridad, la tierra baña.

jueves, 13 de octubre de 2011


Estaba la fuente sin agua,
bajo la luna enlutada,
en una plaza vacía,
noche nublada, fría.
Despacio algo camina,
sobre trémula piel,
blasfemias y golpes,
gritos que no terminan,
contradictorios delirios.
Pólvora incendiándose,
hace escapar con terror,
un lamento escarlata;
ojos en el cielo,
trampas a ras de piso,
acero bruñido, abre
en canal la noche,
se tiñe de color vida,
nacen fantasmas
por las calles viejas,
mariposas muertas
en lo alto de las cercas.
A la madrugada
el barrio antiguo
llora silencioso,
la muerte eterna.
Pueblo mártir,
huérfano de dioses,
sin más defensa
que sus palabras,
desde el parto
conoció el sacrificio;
los huesos de sus hijos,
todavía vivos, claman
entre las piedras;
cadáveres del tiempo,
debajo del nuevo edificio.

 ¡EJÉRCITO, NI UNA BALA
CONTRA TUS HERMANOS,
TÚ TAMBIÉN ERES PUEBLO!



domingo, 2 de octubre de 2011

Vuelvo a la circulación en mi blog de fotos.
Sólo espero que la delincuencia no me pique los ojos otra vez.
Sale pues, mi estimada banda bloguera, si les place, por aquellos lares nos vemos.


Edificio Corporativo de General Motors. Avenida Ferrocarril de Cuernavaca, entre las avenidas Miguel de Cervantes Saavedra y Ejército Nacional Mexicano.
A un lado se ve el edificio de la empresa Schneider Electric.

viernes, 30 de septiembre de 2011


Me doy cuenta claramente,
tu boca ya no sacia mi deseo.
Es molesto sentirte,
rondando mis pensamientos.
Tu cuerpo es peso muerto.
Ansiosas caricias, pero frías.
Ya no eres sol durante el día.
En un momento de ira,
se gestó la mentira.
Esclavos de la rutina,
siempre apurados,
sin coincidencias,
ninguna feliz palabra,
que disfrace la apatía.
Permitimos a la costumbre,
hacernos muy pobres;
brazos cruzados,
mal encarados,
comida fría,
frases cínicas,
noches solitarias
y pocas,
tan pocas veces,
risas compartidas.
Parece que perece
y no lo merece,
sin embargo decrece,
la razón desobedece,
lo pagaremos con creces,
la culpa nos acontece,
pero nadie ofrece
y esto nos entristece,
pocas, tan pocas veces.

martes, 27 de septiembre de 2011


Una batalla se cierne sobre la Ciudad.
Plomizas masas confluyen arriba del valle; de norte y sur arriban, impidiéndose el paso mutuamente, sin remedio se aniquilarán, el viento las impulsa a una conflagración inevitable. Lentamente oscurecieron la tarde, las calles fueron quedándose desiertas, nadie quiere presenciar a la intemperie la inminente reyerta. Electricidad ilumina el vacío y colosales bramidos anuncian la tempestuosa pelea. Titánicos volúmenes chocan unos contra otros y en un instante se desintegran, millones de agujas, pinchando la piel citadina, bajan intempestivamente en forma de gruesas gotas, contra toda superficie, anegándolas; esas nubes se vuelven charcos inmensos en las calles de la Gran Ciudad. Una andanada de granizo resulta de la brutal batalla, más rayos partiendo el cielo, más rugidos y violentos aires dominan el valle, indefenso bajo el acuoso fuego nutrido.
Mas toda esa violencia es necesaria, porque es vida. Y se piensa que nada cae del cielo.
Hace dos horas llueve, parece que nunca ha de parar. Un extenso pueblo fantasma aguarda impaciente el final de la tormenta.
El momento más álgido de la lid, es también el preludio de la calma, los proyectiles se adelgazan, el viento ahora pasa acariciando las empapadas construcciones urbanas, a centellas y truenos les gana el silencio.
Por unos momentos se respira quietud.
De entre los huecos de las agotadas nubes, los rayos del sol retozan con tibia parsimonia, tocan los húmedos pisos y avivan el estado más liviano del agua, poco a poco hilos de vapor se elevan hacia la atmósfera, para reabastecer los arsenales.
Bendita sea la lluvia.

domingo, 11 de septiembre de 2011

sábado, 10 de septiembre de 2011


¡Qué palabras tan hermosas!
Como: lirio, flor de agua.
Animal de cuerpo tibio.
Un brote en el piso frío.
Perfección desplazándose,
por el aire, grácilmente.
Formas increíbles,
estables, mutables,
sucediéndose libres,
permanentemente;
parecen casi eternas.
Vida instintiva, natural
y salvaje, crece silvestre,
arrastrándose, sobrevive.
Independiente coexistencia,
jerarquía en la convivencia;
la naturaleza es débil presa,
su abundante magnificencia,
no le asegura supervivencia,
en la brutal lucha cotidiana.
Agua, sangre de la Tierra,
fuego, arde en sus entrañas,
viento, heraldo de los cambios.
Áridos y fríos parajes blancos,
verdor perenne que agoniza,
polvorientas aéreas se extienden,
azules espejos contaminados;
mas pervive la maravilla.
  
El sol se va e incendia los cerros.
Soberano, en el lienzo del cielo
dibuja excepcionales matices.
Lentamente deja el horizonte.
Mañana sin falta vendrá;
es una certeza inalterable.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Un hombre sencillo, blandía un arma de paz. La hacía hablar un lenguaje de bellos sonidos. Hombre de raíces añejas y largas alas. Profeta moderno, cantaba simples verdades, aprendidas en su vida por las calles. En el laberinto su voz se escuchó, constante, como lluvia en el mes de agosto, hasta que un septiembre, en sus entrañas lo enterró. Sibarita pero humilde, amante de las tradiciones, existencia cotidiana, reflejada en sus canciones. Por naturaleza bohemio, seducía a la noche con su voz áspera y sus versos de virtuoso ingenio. Ágiles las palabras, saltaban de su boca, sabiduría y humor popular, trasciende los años su discurso de juglar. Protagonista en el proscenio del fin de milenio, compartió sin recelo lo más selecto de su intelecto. Una mañana, La Tierra se desperezo abruptamente, sepultó sin ceremonias edificios y gente, tal vez Rodrigo aún dormía plácidamente o trovando daba la bienvenida al amanecer, pero indefenso, como muchos, falleció y por un instante supo lo que es estar al revés. Se fue a lazar quimeras con notas de guitarra, allá donde la eternidad libera y a la vez amarra.

sábado, 27 de agosto de 2011


Calma en la nada,
silencioso calor y letargo,
suave polvo amargo,
viejo sol,
derrite las palabras.
Aire cantor
arrulla al vacío,
coro de perros,
ritmo de grillos,
charla de pájaros,
labor en la colmena,
lágrimas olorosas
en la piel descascarada,
de un anciano árbol.
Hojas secas,
como pensamientos,
cayendo ligeras.
Pensamientos
en tristes colores,
caen sin aviso,
cual hojas secas.
Gusanos audaces,
remontan el lodo,
trepan al alimento
que todavía resuella.
Mis manos bailan
con nubes raudas,
en la pizarra azul
de la esperanza.
Noche, hoy te pido
demores en llegar,
deja al día extenderse,
posarse en las cosas,
como un sueño perenne.
Alguna vez seré
envuelto por la tierra,
el cielo escupirá sobre mí,
la eternidad me verá
callar en su silencio.
Noche, bien sabes que
no todos los días
es diciembre.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Tú preguntas,
yo no respondo.
Tú eres indiferente,
cuando yo hablo.
Yo soy tú para ti,
tú eres yo para mí.
No me perteneces
ni te intereso.
Pero tú estás
y yo me quedo.
Buscamos un final
desde el comienzo.
Tú me buscas,
yo te persigo,
egos en juego,
pero…
tú no perderás,
yo no apostaré,
tal vez tú ganas
cuando yo cedo;
ninguno puede
saberlo.
Tu idiosincrasia
o mi criterio,
una disputa
muy en serio.
Somos dos,
sin un acuerdo.
Tú no me sueltas,
ni yo te dejo,
el tiempo,
sin prisa,
se hace viejo.
El amor es...
una idea irreal,
tú lo dices,
yo lo creo;
ninguno puede
saberlo.
Pero tú estás
y yo me quedo.
Buscamos un final
desde el comienzo.

viernes, 19 de agosto de 2011

Quisiera encontrar 
las palabras que perdí, 
los sueños interrumpidos, 
los rosarios con mi Abuela, 
la infancia como de bruma, 
cada día desaprovechado, 
la juventud malgastada, 
las noches que malviví. 
En horas de madrugada, 
que son pocas, 
pero muy largas, 
salgo al camino, 
atento por si habla, 
pero descansan 
también los caminos, 
de la ciudad solitaria. 
Vigilancia en las esquinas, 
voluntades apagadas, 
caras desanimadas, 
esperando al último, 
al que ya no se levanta. 
Todo sucede despacio, 
en horas de madrugada, 
el silencio arrulla al sueño, 
tampoco los perros ladran. 
En las horas más oscuras 
y hasta la nueva mañana, 
se perdió mi soledad, 
por la luna acompañada; 
vi fantasmas desaparecer, 
oí al bullicio acallarse, 
el sol despertó a la ciudad 
y no recuperé nada.

miércoles, 17 de agosto de 2011

De donde viene la inspiración,
también llega el deseo,
seguidos del pensamiento,
de ahí mismo nace el amor,
igualmente genera la duda,
el odio es otro de sus hijos,
sin medida engendra la virtud.      
Un poco de esa ignota esencia,
viaja en la cola de un cometa,
amaga golpear planetas,
acaricia sombrías lunas,
explorador del universo,
atestigua el fin de supernovas
y se impregna de nebulosas.
A si mismo es tan sencilla,
como una diminuta hormiga.
Idea inquieta sin camino,
diseminándose en el caos.
Nada y todo conjugados,
opuestos bien entrelazados.
Es complicado hacerlo simple. 

martes, 16 de agosto de 2011

El pez que no quería mojarse, se sueña muriendo ahogado, despierta en medio de su inmenso miedo y regresa al fondo del abismo, desesperado; sin rumbo en la gran sima, se sabe perdido, buscando algo.

jueves, 11 de agosto de 2011

Niños que nacen sin futuro.
Paridos del sufrimiento,
a una existencia estéril.
Habitan el infierno
y luego mueren.
Deshidratados,
sin fuerza postrados.
En la ignorancia de existir.
No piden llegar,
parten sin desearlo.
Realmente nunca sabrán.
Sus ojos no lloran,
su boca es un desierto,
donde grita el dolor,
que no puede curar el amor.
Los hombres se marcharon,
dejaron tierra, mujeres e hijos,
muriendo de hambre y sed;
la tierra come cuerpos
y es raro que el cielo llore.
Los hombres nunca regresan,
las mujeres no tienen esperanza,
engendran niños con un sino débil
y breve.
Todos son víctimas inocentes.

jueves, 4 de agosto de 2011

miércoles, 3 de agosto de 2011


Junto los fragmentos de una historia desconocida, sin forma o principio, por lo tanto carente de final y contenido, poco a poco, en mi imaginación, va tomando sentido. Esculpo la idea, coloreo con palabras, le doy ritmo a las frases, el texto empieza a vivir. Asoma, crece, se apropia de substantivos y adjetivos necesarios para llegar a ser, prácticamente se me escapa de las manos. Lo acomodo con esmero, arreglo y corrijo, le agrego, lo extiendo, suprimo, espero no mutilar su espontánea concepción, sujeta a la deliberación, mezcla de esfuerzo e inspiración. Lo veo, releo, me cuestiono, siento que corre en mis fantasías y recuerdos, se enlaza con todas las cosas que soy, se transforma en palabras, aunque a veces no parezca tener contexto. Habla por si solo al leerlo, algo, que no es secreto, le dice a ojos atentos; algo que resurgirá en otros momentos, en la intimidad personal de aquellos que juntan fragmentos.

martes, 2 de agosto de 2011

Atrapado el sol en un ángulo de mi ventana.
Conservo el brillo de la luna en otro espacio del cristal.
El cielo lleno de grises nubes a punto de caer, imagen detenida también.
El mismo pedazo de firmamento, esta vez límpido, guardado en cuadro cristalino.
Gotas imperecederas de lluvia, pegadas al cuerpo transparente, hilos de vida en suspenso.
Una cara sonriente y sus pequeñas manos, se han quedado grabadas en el vidrio plano.
La marca de los labios que amo, en rojo intenso como el deseo, me besan cuando los veo.
Una escena de la calle vacía, perros durmiendo en los umbrales, la noche llegando; otra de la calle poblada de gente, actores de vida, bañados de luz.
Miro fijamente cada pequeño espacio y se revela el ayer.
Mosaico de días y noches, momentos capturados en la memoria, una existencia a través de la ventana, detrás de la misma vieja persiana.



“Me inclino a pensar…
pero es incómodo
pensar inclinado”


jueves, 28 de julio de 2011

Pasa un momento, visible movimiento, tránsito lento, blanco amontonamiento, en el matizado firmamento.  Débil sol, un poco de azul, escala de grises arribando. Ruido, caos en el laberinto,
Titán al borde de un infarto, vagos recuerdos de su parto, no reconoce sus años, creció desproporcionado, entre naturales murallas, montañas enanas y dos guardianes nevados,
inamovibles durmientes, de entrañas ardientes, observan el hormiguero atestado. Ciudad no eres tan grande, pero en este punto de la historia, bien podrías ser Roma o la coordenada exacta del segundo advenimiento mesiánico; tal vez la parada obligada de un contingente intergaláctico. Sin embargo lo más práctico no tiene nada de mágico, tus días y noches son continuos absurdos, tragicómicos episodios, ríen con igual energía la felicidad y el odio, vida y muerte prostituyen a la suerte, intentando probar cual es más fuerte. Por tus venas corren el veneno y el antídoto, tráfico de gloria y desdicha, en pacíficos infiernos se fatigan tus internos, miserables semidioses, moribundos precoces, siguen una ruta en tu piel, entre méndigos y putas, van buscando evitar el final, solos en comunidad, llevan un tesoro de ceniza en sus alforjas, promesas muertas, recuerdos que sonríen desde el pasado y un futuro que tiene miedo de llegar. Ciudad, cambios inconcebibles sobre ti se ciernen, la revelación de todas las dudas, jamás podrían haberlo imaginado Asimov ni Verne, Nostradamus se guardó el secreto de tu destino, pero seguro que esta noche, otra vez, llueve. Ciudad, eres tan bella en tu deformidad, pedazos de todo el mundo conforman tu unidad, el mejor lugar para vivir, trabajar y pernoctar, por unanimidad, a pesar de que albergas desigualdad, quizás eso te hace única, estar perdida pero bien ubicada, ser detestada y deseada, esperanza pública. Ciudad, universo a escala, personalidad indefinida, eterna obra inconclusa, tugurio de fantasmas y musas, de tus pisos mugrosos abusan los ignorantes poderosos, inconformes con el rico y con el pobre, te hieren y cicatrizan tus calles, ¿correrías para salvarte, antes de que se hunda el valle? Ciudad de la raza de bronce, en medio del bullicio se escuchan viejas voces, nada ha muerto en ti, seno materno de luz y oscuridad, tradiciones resistentes, asombras a tus residentes, cada creencia, tendencia o locura que te habita, tiene asilo permanente.
Ciudad, un día harás llover de tu suelo hacia el cielo y pondrás gente en el sol.

lunes, 25 de julio de 2011


Mañana tras mañana desde que llegó, llanto tempranero despierta al hogar.
El viejo patio siente las nuevas pisadas, llano de cemento, excelente terreno para hacer los primeros descubrimientos.
La esperanza crece, con ojos nublados, manos torpes y piernas débiles, pero con un cerebro despierto, bien abierto a la alegría y  al conocimiento. Es necesario intervenirlo, para ajustarle la mira, tal vez eso corrija su indeciso, pero risueño andar, sus intentos imprecisos de manipular. Lo que tenga arreglo, se remediará.
Con balbuceos y señas, hace al mundo girar en torno a él, pequeño tirano, grita y varios pares de manos solícitas lo atienden. Ni una palabra todavía, sólo su risa alegra las comidas, plato principal de la cotidiana reunión familiar, esperando oírlo hablar. Atención y mucha paciencia, alguna vez será la primera. Quizás algunos ángeles tardan más en olvidar las lecciones de vuelo y el divino silencio.
La familia es la mejor tierra, para practicar los pasos, ser escuchados y empezar el camino, aún con desventajas; estas pueden ser un buen impulso, aunque la inocencia se pierda en el transcurso, en todo caminito, nos acompañamos, cada mano tiene parte en la labor. Dormido en mi hombro, me da un poquito de paz.
En el mundo hay tanta indolencia, la infancia pasa tan aprisa; quisiera poder dibujarme fácilmente una sonrisa, en mi rostro de persona triste y con prisa.




miércoles, 20 de julio de 2011

Un malestar anímico,
afecta lo económico,
parece muy patético,
querer ser críptico,
me vuelve cínico,
soy mi peor crítico,
en suma es cómico,
pensar tan básico.
Nada nostálgico,
tampoco trágico.
Busco lo mágico,
en este plano físico,
le pongo ahínco,
aunque es ilógico.
Me siento único,
casi metafísico,
pienso si es típico,
desear lo utópico.
Ámbito hórrido,
nada tórrido,
muy insípido,
casi aburrido.
Estoy convencido,
que a lo vivido,
si no es sólido,
le toca olvido.


martes, 19 de julio de 2011

Legó el cartero (desde la semana pasada).
Recibí un sobre proveniente de Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina.
Enviado por mi buen amigo Daniel, propietario de http://homourbano.blogspot.com/
Dentro encontré una carta donde me cuenta un poco de su vida cotidiana y familiar.
Una postal propaganda de un club nocturno (antro).
Un folleto con información muy interesante, acerca del evento internacional "Buenos Aires Capital Mundial del Libro 2011". El cual además describe la importancia que tienen las bibliotecas en la vida diaria de los bonarenses, las acciones tomadas para fomentar la lectura y preservar otras tradiciones, en la bi-centenaria ciudad de los vientos benignos.

Dentro del sobre también venían:
Una pulsera para el tobillo jajaja (es que las tobilleras son -según yo- otra cosa diferente).


Un llavero, con la figura de la lengua de los Rolling Stones; que ahora está colgado en un muro, junto con otros pequeños recuerdos.


Un mapa de Mar del Plata. 
Donde tuve la fortuna de estar, en el 2003, con la delegación de deportistas mexicanos discapacitados, que participaron en los II Juegos Parapanamericanos; asistiendo a un competidor paralítico cerebral, quien ganó medalla de oro en su disciplina. En fin, buenos recuerdos. 
La cámara no me proporcionó nitidez en todas las tomas, disculpen.


Y el libro "El oro de los tigres", de Jorge Luis Borges. Colección de poemas y textos breves en prosa... reza el texto de la contraportada.
Ya termine de leerlo, me ha gustado mucho.


¡Muchas gracias Daniel! 
Hace años que no recibía una carta.
Me honras con tu amistad y valoro enormemente el afecto depositado en este sobre.
Un abrazo fuerte, cuídate mucho, luego nos leemos.

miércoles, 13 de julio de 2011



No son eras, milenios, siglos, décadas, lustros, años, meses, semanas, días, horas, minutos ni segundos, el tiempo no existe; nos movemos en la nada vital, que alberga en su infinitud, todos los movimientos, de toda materia. Se mueve, sin dirección, todo empujado por el impulso infinito. Un avance sobre el camino que se crea a cada paso, con repeticiones renovadas, coincidencias y novedosas situaciones. El origen, el centro, es un punto imposible de ubicar, imperecedero. Pero no va a favor o en contra de algo, simplemente está, sencillamente es. Energía esparcida en el universo, a distancias insalvables, de formas imposibles y mutables, puntos separados de una figura inexplicable, donde el pensamiento se expande y las voces mueren. Un lugar inmenso, albergando dos realidades, una visible y otra imaginable. En uno de esos puntos, ambas realidades se revuelven, contradiciéndose, queriendo mutuamente apoyarse, explicarse, cada una por su cuenta o al parejo, un misterio muy añejo. Prodigios que vienen de lejos, respuestas alejándose, encontrar indicios en el error, claves en sueños confusos, si alguna vez se logra encontrar ¿de qué servirá la verdad? Pero la búsqueda es una aventura, a veces grata y otras trágica. Sin medida.

domingo, 10 de julio de 2011

Niebla cubriendo las sombras. Esencias revoloteando al viento. Hoyos negros atravesando la oscuridad. Fuego obstinado por regresar al sol. Lluvia cayendo al mar. Savia sembrándose en sus propias raíces. Sueños sin voz. Música acallada por estruendo. Silencio tapando la boca al silencio. Cuenta regresiva, avanzando en los días. Impulso con ritmo imperceptible, latido infinito. Origen fuera de registro. Principio inmune al fin. Magia libre de razón. Razonamiento sin fronteras. Polvo de la nada, al polvo vivo. Intrusos bastardos, perdidos en la tierra prometida. Ladrones que acechan el secreto, lo vislumbran y después de la sorpresa, caen boca arriba, dejando inconclusa toda empresa. Los acontecimientos se antojan lentos, el futuro es raudo; ayer, actualidad y porvenir, encadenados, son producto engendrador del tiempo. El yo, inmerso en el nosotros, insuficiente para si mismo, del cero a la conciencia, domando la forma, alimentándose de viejas ciencias y pruebas modernas; perseguir la necesidad ilusoria de trascender, liderar, construir algo donde repose su existencia, ser encontrado luego de la muerte. Lo más provechoso es respirar y soñar, flotar sobre las horas, haciendo lo necesario.Pasar incontables veces por el mismo lugar, sin darse cuenta. Tampoco saber con certeza, si es de regreso; en un círculo, el único referente es el centro. Ha sido cortado en infinitesimales segmentos, insignificantes momentos, insignes eventos, todo revuelto volviéndose un desconcierto. 

martes, 5 de julio de 2011

Comas y comillas.
Punto con asunto.
Paréntesis,
diéresis y
aféresis.
Es el abecedario,
aliado solidario.
Hacer homenaje
al lenguaje.
Abracadabra
y surge la palabra.
Palabra palpitante,
verbo sangrante,
voz viviente.
Desde el manuscrito,
estalla un grito.
Entre laberintos de letras,
la idea se perpetra.
Pensar es instantáneo,
remedio sucedáneo,
recurso espontáneo.
Imaginación,
infinita satisfacción.
Realidad,
mundana enfermedad.
En un parpadeo,
ambas veo.
Leer y escribir,
para el alma,
como es al cuerpo,
comer y dormir.

domingo, 3 de julio de 2011

Algún día, la muerte me va a matar.
Es algo que yo sé, pero para ella eso es un hecho.
El escritor tiene, siempre, la última palabra; la muerte escribe a diario mensajes de despedida.
Sus dedos largos, recorren las páginas del libro de la vida, conoce todas las historias, desde las más sencillas, hasta las increíblemente complicadas, cuando le place, toma su pluma de tinta invisible, irrumpe en cualquier texto, breve o extenso y anota el fin.
Aunque tiene licencia para suprimir, a veces falla, pero nunca busca venganza, sencillamente afina la puntería y desde su trono inamovible lanza un certero instante, asestando el punto final.
Me inspira a escribir, la muerte, como si los textos fueran contra ella, un repelente.
Imagino a la muerte, sentada en un túmulo de huesos, un torbellino de soles detrás, alumbrándole, ante ella el tomo número desconocido de los anales del universo, hojeando con paciencia infinita, despojada de cualquier animadversión, sus fríos dedos acariciando el papel, sus cuencas vacías proyectando una sombra lúgubre sobre los nombres de la lista, a  veces los tacha de a uno por momento, otras arranca hojas completas, terrible mortandad; pasando revista sin juzgar, es dueña del azar.
Encima de letras y palabras, que quieren florecer, la muerte abre paréntesis, interrumpe frases con puntos suspensivos, finalizando con puras interrogantes.


¡¡Bailemos!!

jueves, 30 de junio de 2011


Una casita en el camposanto, a ras de tierra. Desnudo como el viento. Ligero, sin sentimientos ni deseos. La cabeza en los pies. Empezando por el final. Correr, olvidando que hay oportunidades imposibles de esquivar. Un lugar para siempre. Lluvia, lágrimas, lodo, en eso acaba todo; sol, polvo frío, en un camino a ratos vacío, a ratos poblado de rezos y lamentos que rondan el desvarío. Ojos cerrados para no ver la oscuridad. Novenario y el dolor aminora. Una imagen de juventud perenne. Invisible cristal de la eternidad separando multitudes. Cruces sobre el terreno enjuto. Palabras mudas sobre el ejército de cruces, nombres apagados, paréntesis en el infinito. Una cajita para los huesos y la prisa; la indecisión se acabó. Se va regando entre pasos lentos la ceniza, sube a las manos, llega a la vista cansada y perdida. Punto y aparte, sigue la vida. Amén, Arturo, amén.  

jueves, 16 de junio de 2011


-¡No tienes ningún derecho a tratarme así!
-¡Vuelve a contestarme en ese tono y vas a terminar otra vez con tu cabeza sangrante dentro del escusado!

Flor ya está harta de aguantar los abusos del Pherro, un padrote venido a menos, pero con la labia y los contactos suficientes para seguir proveyéndose de la mejor droga del barrio. Además, a pesar de todo, lo amaba.

-De verdad esta noche no tengo ganas de pelear, se buena y dame placer oral, te prometo no tocarte, al final ya sabes que obtendrás una buena dosis, veo que andas muy alterada ¿hace cuantas horas no te has drogado?

Flor se da cuenta de la intención del gañan, casi está seguro de que ella no resistirá a ese ofrecimiento y como muchas otras ocasiones accederá a sus deseos, por más denigrantes que estos sean. Su precaria voluntad se debilita, como rama seca ante la fuerza inevitable de la gravedad, sin embargo la simiente que habita en su espíritu, hace renacer a una Flor hastiada de vivir en el fango.
El brillo inusual en los ojos de la esbelta mujer, hace suponer al Pherro que nuevamente la tendrá de rodillas ante él, suplicando por sexo y más droga, a pesar de la vileza empleada para satisfacer su enfermo instinto.

-Gracias mi amor, pero quiero mantenerme sobria por un par de días.
-¡Estás loca! Seguramente puedes vivir sin mí, pero la droga ya es tu aire.
-Como siempre te equivocas, a pesar de tu comportamiento de bestia, eres el hombre al que amo, si estoy contigo no es por la droga. ¿Qué te parece si esta noche no nos idiotizamos y simplemente hacemos el amor?
-Tú eres una prostituta, no haces el amor, solamente fornicas. De verdad me sorprendes, aún en esta inmundicia crees ver algo bueno en mí.

Mientras habla, el Pherro se dirige hacia la puerta.

-Me voy Flor, allá afuera encontraré a más de una dispuesta a complacerme a cambio de una pequeña dosis.

La puerta se cierra tras de él y Flor se queda sola, oyendo alejarse los pasos del maleante, tal como lo indica el infame sobrenombre por el que es conocida en las calles: La Malquerida, con sus nobles sentimientos despreciados. Gira para dirigirse a otra habitación y se encuentra de frente su reflejo, en un gran espejo que domina la estancia; se observa con detenimiento, los tiempos duros y la rudeza de su oficio no han hecho mella en su belleza silvestre, pero de su mirada ha escapado el fulgor, dos abismos de profunda tristeza adornan patéticamente una máscara rígida de indiferencia. Lágrimas se agolpan, siente la boca seca y una frustración inmensa invade su ser, desbordada de impotencia toma una silla y la arroja contra el cruel juez que la muestra tal cual es.
Se tira al suelo y llora como no lo hacía desde hace muchos años, antes de equivocar su camino, antes de perderse en muchos sentidos; se desahoga con el llanto y sin darse cuenta va quedándose dormida.

El ruido del espejo cayendo en pedazos impidió a Flor escuchar al Pherro llamándola mientras era cosido a puñaladas por tres de sus rivales. En cuanto salió del viejo edificio, fue abordado por unos hombres que esa noche habían decidido cobrarle todas las viejas deudas.
Dark Angel, un virtuoso guitarrista, ahora sumido en severa adicción a la cocaína, varias veces estafado por el inescrupuloso padrote.
Dr. Gonzo, el soplón predilecto de la división anti-narcóticos de la zona centro, cuando era necesario saber algo o localizar a alguien en los barrios bajos de la ciudad, Dr. Gonzo siempre tenía la información precisa, pero muchas veces el Pherro le había ganado la primicia y lo dejaba mal parado ante los corruptos policías.
Destroyer, un golpeador profesional, siempre al servicio del mejor postor, ya fuera para deshacer huelgas o protestas de estudiantes, era el brazo ejecutor del anacrónico gobierno de la ciudad, que no dudaba en hacer uso de los servicios de este rufián cuando algún grupo de ciudadanos inconformes se salía de control. Dark Angel y Dr. Gonzo lo convencieron de ayudarlos en el crimen, poniéndole delante una buena suma de dinero, lo cual era solamente otro aliciente para él, ya que odiaba al Pherro, porque en varias ocasiones había evitado que se fuera sin pagarle a alguna de sus chicas.
Esta increíble sociedad entre estos tres malvivientes, consiguió el objetivo de eliminar al Pherro, quien murió pronunciando con sincero arrepentimiento, una bella palabra: Flor.

Dentro del descuidado departamento, todavía acostada en el suelo, Flor empieza a despertarse, sola y envuelta por la oscuridad. Apenas abre los ojos, observa una silueta que se le acerca, aprovechando la poca luz del frio cuarto. Repentinamente un leve peso se posa sobre ella, maniatándola; en un inusitado tono, casi melodioso, la presencia furtiva susurra su nombre, es como una oración suplicante. Un aliento suave y tibio le recorre el rostro muy despacio, siente en los labios un sabor dulce que la hace perder la ansiedad; instintivamente se pone en pie y comienza a quitarse la ropa, percibe al espectro dando vueltas a su alrededor, como admirando su espigado y curvilíneo cuerpo que va siendo cubierto totalmente por una humedad acogedora que la estruja delicadamente. Vuelve a recostarse, como si el ser incorpóreo se lo pidiera. La presión va repartiéndose en varios puntos sensibles, haciéndola experimentar múltiples sensaciones, al mismo tiempo trazos calientes recorren su piel de pies a cabeza; en un momento dado, piensa si es ella misma proporcionándose el placer, pero cuando intenta tocarse, su amante invisible lo impide, manteniéndola inmóvil mientras la lleva a descubrir increíbles reacciones sensoriales, en la frontera de la realidad y el inconsciente. Al cabo de tantas caricias, el fantasma redobla sus esfuerzos en la zona púbica, con movimientos suaves pero muy intensos, logra hacer hervir el mar interno, que dormía en una vida rutinaria, a la espera de un enamorado tierno y diestro. La explosión de gozo inconmensurable se repite varias veces, Flor en el éxtasis emite gemidos y hondos suspiros libremente, pues se sabe observada únicamente por un compañero tan discreto como eficiente. Su cuerpo en tensión advierte el abandono repentino del espíritu apasionado; todavía sin control, disfruta la reacción en cadena que surca su ser entero, notando como aminora muy lentamente. Un último toque se posa con vehemencia en su boca, postrer beso de su gran amor, ella lo sabe, el primero de su nueva vida.

sábado, 11 de junio de 2011

-¡A partir de este momento tienes media hora, nada más, para convencerme de no jalar el gatillo!


Y no me vayas a salir con que tienes hijos, quieres verlos crecer. Ayer regañaste fuertemente a uno de ellos por una travesura sin consecuencias y no supiste como reconciliarte con él; ni modo. Tal parece que ese es tu estilo: dejarte llevar por el enojo y después no encontrar una manera de hacer sentir bien a las personas al darte cuenta de tus excesos. Se te acaban las palabras cuando se trata de aceptar tus errores.
Y si esta mañana no te despediste de tu esposa por tu estúpido orgullo, pues anoche puso en entredicho tu capacidad para arreglar los problemas en el negocio, te aguantas, ya no volverás a hacer ninguna de las dos cosas: enojarte con ella porque te cuestiona y dejar de hablarle mientras te sientes agraviado.
Míralo por el lado bueno –toda situación lo tiene, pero tú eres tan corto de miras- por fin te quitarás de encima al gestor aquel tan hostigoso, además la empresa a la que representa, considera saldadas las deudas cuando muere el titular del contrato.
Te estoy ofreciendo la solución a gran parte de tus problemas, no más diferencias con Angela, no más reproches de tus hijos, ellos podrán tener todas las cosas que desean y tú bien sabes, ahora no estás en posibilidad de dárselas.
Pero si no dejas de llorar será difícil que sopeses lo positivo de esta situación y sus beneficios a largo plazo.
Se termina el tiempo y el silencio me habla de tu incompetencia para darme una buena razón capaz de hacerme considerar no quitarte la vida.
Tu dinero no me importa, ni tienes nada que sea valioso para mí, si poseías algo digno de robarte, lo fuiste perdiendo con los años. Mírate, por lo menos abre los ojos y ve la fría boca que te escupirá muerte en caliente.
¡Ah, este momento es inspirador! Tengo tu vida en un puño, a ti te falta el valor para empujarme y correr buscando salvación. Es muy triste ver tu lastimosa condición, pero esta ocasión no tendré conmiseración; piénsalo, es lo mejor para todos.
Puedes hacer de estos minutos, la media hora más larga de tu vida o simplemente pídemelo y acabo de una buena vez con tus dudas y remordimientos.
¡Di algo en tu defensa!, hazme una promesa, proponme un trato, intenta mentir de manera convincente, no puedo creer que te hayas quedado sin recursos y aceptes dejar pasar una bala destrozando tu cerebro.
No es fácil, lo sé, tampoco para mí. Me tiembla la mano, hasta quisiera arrepentirme de lo que voy a hacer antes de hacerlo, pero si te dejo seguir con tu vida, nada va a cambiar. Me imagino que estás terminando tu examen de conciencia, seguro no hayas ni una sola cosa, suficientemente sólida, para aferrarte y levantarte. ¿Dónde te perdiste?
En fin.
Se te acabó el camino, enfrente está el precipicio y tú no sabes volar, así que simplemente déjate caer. Si te sirve de consuelo, déjame decirte sinceramente que tuviste momentos muy buenos, pero hasta aquí llegaste.
Shhh, ya no sirve de nada que hables, no voy a darte otra oportunidad… clanc… bang…

“Sr. Juez, no se culpe a nadie de mi muerte”

jueves, 9 de junio de 2011

Me observas desde tu silencio, sin embargo estoy segura de que ignoras mi presencia. ¡Rómpelo y dime algo, por favor! Aquí estoy yo, mirándote desde el mío sin poder ayudarte en tu lucha. Sé que me escuchas, pero aún no entiendes mis palabras cargadas de impotencia y desesperación. Poco puedo hacer para aliviarte. Te arrancaron de mis brazos, sólo pude tenerte cerca un brevísimo instante y me sigues doliendo. Indudablemente me dolerás siempre, mas nunca como en estos momentos que no puedo tocarte ni compartirte la vida. La vida que se me iba en el trabajo de darte la tuya; nos separaron con urgencia y estas horas transcurriendo con lentitud despiadada, parecen decirme que la separación será definitiva. Tu piel tornándose ceniza, se enfría. Muy corta despedida después de tan larga espera, no me siento preparada para una pérdida al cabo de la esperanza y el doloroso gozo de verte nacer. Imposible crearte una burbuja acá afuera para que sobrevivas, tampoco puedo sacarte el veneno que pasea por tu cuerpo, la fragilidad de tu edad es enemiga y la inconsciencia de una mujer adicta será tu homicida. Perdóname pedacito de mi alma, no puedo llorar, estoy seca por dentro, me vacié en el esfuerzo de darte a luz, pero no sirvió de nada, te di a las sombras que te privan de una real oportunidad. La espada de mis errores pende sobre tu cabeza, a cada segundo tu ritmo se hace más lento, me quedaré irremediablemente sola, condenándome el resto de mi existencia por tu sufrimiento. ¡Hijo mío, es como si jamás te hubiera tenido! Hijo de la vagabunda, la que iba a darte por hogar las calles de esta miserable ciudad, por techo sol inclemente y noches tormentosas. Me piden que te ponga un nombre ¿cuál es el adecuado para un recién nacido, muerto? ¿Qué palabra podrá conciliarme conmigo misma? ¿Cómo debo llamarte para perdonarme y poder darte una digna despedida? Amor. El que de mi no tuviste, atragantado en mi ser, sin habértelo dado. Adiós Amor.

domingo, 5 de junio de 2011

Quisiera irme en una tarde apacible, después de haberme alejado lo suficiente para ser olvidado por los que me conocieron y sintieron un aprecio por mí. Luego de una ausencia prolongada, cuando nuestros caminos se hallen tan distantes que las caras y las acciones sean un recuerdo impreciso. Deshacerme del apego, despojarme de deseos, encarar a la noche con el miedo palpitándome en todo el cuerpo, pero no retroceder ni lamentar nada. Aceptar que sencillamente todo acaba en la vida intermitente, en la eternidad suspendida. Sin embargo, aunque viejo, conservo la idea de escapármele al tiempo, negarle mis huesos, seguir mirándome, sin tristeza, en transparente cristal de soledad, cada vez más cerca de rendirme, abreviando el final, pues ahora cada paso es un pesado trabajo, un nostálgico adiós a cada cosa. Renuncié poco a poco a las palabras, para ir habituándome al silencio; risa y llanto los tuve muchos momentos en que fueron precisados; amor y odio, llenaron mi cabeza, calentaron mi sangre, me impulsaron a cruzar rutas que consideraba ajenas; errores y aciertos, disputaron mi balanza, pero ¿quién soy yo para juzgarme? si la falsa culpa puede absolverme o la excesiva indiferencia me lleva a condenarme.
Espero se me conceda mi último deseo, pues no quiero yacer bajo la tierra fría. Quiero sentir al vacío traspasándome, caer al abismo dando un grito, la boca bien abierta para tragarme la oscuridad mientras me engulle, sentir al gélido silencio arrancarme cada átomo todavía ardiente, percibir como se va dispersando la materia de la mente, hasta el instante final de la conciencia.

martes, 31 de mayo de 2011

El lago descansa en silencio breves horas.
Conversa calladamente con la luna que en su espejo se admira vanidosa. La perla del firmamento se pasea con paciencia a lo largo del acuoso volumen, argentando el transcurso de una noche que parece detenida; la doncella de plata no se cansa de prolongar su estadía en este turno, se duplica soñándose eterna sobre la mansedumbre del venero, hasta el momento en que la claridad domina todo el espacio y ella resignada se retira.
El lago despierta poco a poco con las caricias del viento, al toque del sol su piel se entibia y sube al techo invisible, donde la esencia incorpórea de otras masas se condensa, a la espera de cumplir un ciclo casi infalible.
Ráfagas intermitentes de aire desdibujan la quietud en la superficie del lago. Durante la mañana algunas nubes navegan despacio en el reflejo de la límpida cara cristalina. Elementos inamovibles del entorno, duplican su titánica belleza en el ojo que mira siempre al cielo; al cielo que siempre se mira en el lago.
La tarde se aproxima, los vientos se aceleran, toda la fauna que habita el lugar busca a prisa refugio, pues la naturaleza y sus presagios misteriosos conjuran una tormenta. Llegan nubes negras de muchas partes, oscureciendo todo, dejando ciego al lago, vaciándose primero suavemente, luego cayendo como pesada gris cortina sobre el lago que se agita, se levanta, parece defenderse en una colosal reyerta.
Brama colérico bajo la despiadada tempestad, crece amenazante su, de por si, robusto cuerpo.
Parece tener sed y no se conforma, ruge pidiéndole a las nubes más pelea; ellas se desploman con violencia, después de cada trueno. El agua sube y baja; el lago se levanta tan alto como para arrancarle las nubes al cielo, la furia de ambos se revuelve, aparentando no tener fin. El viento veleidoso, que azuzaba a los dos, sin aviso, exhausto, inicia la retirada, al cielo no le queda nada más que arrojar, el lago reclama receso.
Aunque nadie lo notó, las horas se fueron como agua. De nuevo la sorda oscuridad envuelve el lugar con su manto de quietud.

domingo, 29 de mayo de 2011

Algo sencillo,
hacerme ovillo,
en sábana blanca,
de faz tan parca.
Recorro despacio,
todo tu espacio.
En silencio te leo,
aunque no te veo.
Piel alba desnuda,
genera mi duda.
Una invitación,
de la imaginación.
Visiones atrapar,
hacerlas conjugar.
Empezando de cero,
me siento certero,
si veo que prospero.
Conforme avanzo,
la meta alcanzo,
es un remanso.
Relación filial,
llega a su final.

martes, 24 de mayo de 2011

Después de vagar por retorcidas veredas, siguiendo el incierto rastro de otros seres extraviados, en los días más oscuros y solitarios de nuestras vidas, cuando considerábamos mandar al vacío lo que pensábamos era una mísera existencia. La lluvia de tristeza calaba la osamenta, que encorvada, cargaba desanimada carne casi muerta. Sangre sin calor, mente en blanco, ojos apagados, manos cansadas, pies arrastrando viejas penas. Dos sombras fundiéndose en la oscuridad, dos grises corazones transfundiéndose mutuamente un latido disminuido que poco a poco se fue reavivando. No importa si es aburrimiento, carencia o lo cotidiano, mirémoslo natural, como al estar caminando y toparse a un extraño, en quien nunca antes reparamos, caras desconocidas con proceder ignorado. Ilusión que va creciendo mientras pasan los años y en un momento impensado, encuentra depositario. Solos, en este espacio atestado de banales aspiraciones y falsas necesidades. Solos, mordiéndonos con deleite, conociéndonos lentamente, en cada centímetro del abismo que decidimos compartir. Desnúdame, exhíbanse impúdicamente mis entrañables pasiones. A corazón abierto, si te place, explora en la raíz de la medula. Profáname sin recelo, hurga, conoce lo mío como si fueras tú misma, detén con esa firme mirada cualquier indicio de irracional vergüenza. Concédeme todo lo tuyo, me abandonaré a ti, no concibo otra manera. Despójame de mi habitual torpeza, viola delicadamente esta débil resistencia que se entrega, moriré sin darme cuenta, anclado a tu cadera. Instrúyeme en tu amor, quiero vivir por instinto aunque sea unos segundos, estando en ti soy aprendiz, obseso, de tu virtud y belleza. Exterminemos nuestros temores, indecisión, frustraciones, revolviéndonos frenéticamente en un abrazo de saliva y sudores. Si habremos de ofrendarnos en orgiástico holocausto, seamos más que una grotesca e indecente masa amorfa y sucumbamos sin miedo.

Hazme llorar otra vez, canción de despedida.
Alégrame como nunca, canción de bienvenida.
Las dos al mismo tiempo escucharé,
para recordar la ambigüedad de la vida.
Canción de cuna, oración de las noches infantiles.
Canción de amor, poema de amores juveniles.
Canción de protesta, conciencia recién despierta.
Canción de fiesta, tranquilidad que nada afecta.
Cantaré quedito, velando tu sueño bendito.
Cantaré con alegría, por la noche y en el día.
Cantaré gritando, con la rabia que va despertando.
Cantaré en pareja, la ilusión que nunca se aleja.
Canciones de amores, en andanzas etílicas.
Canciones de dolores, en tristes funerales.
Versos cantados, idealizando visiones idílicas.
Versos cantados, recordando que somos mortales.
Al canto del silencio, sumo mi pensamiento.
Al canto de la vida, va mi alma unida.
El canto melancólico, me torna a lo bucólico.
El canto de esperanza, lo defiendo a ultranza.