Luego de la lluvia, el sol comienza a abrirse paso entre las nubes, insinuándose tibiamente. Veinticuatro horas de tormenta, terminan en pesado sopor, humedad volviéndose vapor, el calor parece una garra que asfixia, pero aún en este ambiente, todas las formas de vida empiezan a moverse. Hormigas reanudan su interminable cadena de ida y vuelta, grillos escondidos dejan oír sus monótonas notas, parvadas de palomas suben y bajan, removiéndose el letargo, los perros se sacuden el agua y la pereza, los girasoles se estiran, dando la cara al sol que ya despierta; pétalos perlados arrojan su fragancia al viento, esencia invisible de la vida, dispersándose en medio de luz y olores. Una multitud de flores, proyectan su belleza entre el azul del cielo, tensan el arco de colores; de un lado doncellas de etéreos aromas, al otro extremo un reino de verdor, domina en rededor. Hadas del bosque salen a la hora del crepúsculo, asisten a sus clases de canto bajo la tutela de las aves, refrescan la garganta, bebiendo rocío de las plantas; el viento participa ululando entre los árboles. La luz se despide coloreando nubes que coronan las cumbres, murmullo de ríos se une al bullicio de trinos, aullidos, canto de gallos, apacibles mugidos y el silencio que viene apersonándose, en la oración de la tarde. Muy pálida antes del reflejo, la luna se asoma, un paso por segundo, dando espacio a su sequito de luces titilantes, remotas pero permanentes. El día y la noche, cumpliendo su pacto tácito, se reparten los hemisferios del firmamento. Centinelas de fija mirada, otean en la oscuridad; la fiesta, por unas horas, duerme en paz.
martes, 20 de diciembre de 2011
domingo, 18 de diciembre de 2011
Seis a Nueve
Dame un beso de fuego,
si deseas te pertenezca.
Otro de humo,
en el cual me desvanezca.
Beso de pasión sublime,
a mi alma enternezca.
Un beso nuevo cada noche,
que a ninguno se parezca.
Tus labios hablan en húmedo silencio.
Suspiro con tu aliento en cada beso.
Bajando despacio de tu boca,
dejando un rastro de besos,
sin prisa voy y regreso,
de tu cuello a tu pecho.
Se agita incontrolable
tu vientre cuando lo beso.
Pétalos de piel,
en el centro de tu mundo,
los atrapo en un beso profundo,
sacia mi sed, tu magma de miel.
Inhiesta la respuesta;
nos besamos, cerrando el círculo,
bebiéndonos la entraña,
con paciencia, con maña.
viernes, 16 de diciembre de 2011
La Muerte y El Tiempo.
Obedece esta vez, Eva
y serás eterna.
Es mi promesa que sobrevivirás por interminables eras.
Te haré dueña del silencio, estarás sobre cualquier deseo,
no te vencerá ningún motivo.
Dominarás por siempre sin sufrir fatiga.
Otorgarás quietud a toda plenitud.
Nada habrá de perturbarte, Madre primigenia.
Nada habrá de perturbarte, Madre primigenia.
Descubre que en el vacío no hay hastío.
En un sueño de tierra irán a Ti las almas.
En un sueño de tierra irán a Ti las almas.
Desprecia tus vestidos, toma este manto de noche sempiterna.
Cierra los ojos, ignora los sonidos,
libera a tus manos del esfuerzo,
aspira profundamente el olor del barro al que retornas.
Simplemente polvo, ni amable ni torvo.
Despojada de sentidos, no te han de conmover llantos ni rezos,
imparcialidad tendrás ante burlones o solemnes epítetos.
Señora de las sombras, final de todas mis obras.
La Muerte te llamarás, si aceptas.
Escúchame Mujer, es la última oferta que te hace el Señor de los Destinos.
Al termino de nuestro andar, inesperadamente recibimos,
la dadiva que creíamos perdida.
Yo, su eterno siervo, llamado ahora El Tiempo,
dispuesto estoy a desposarme definitivamente contigo.
¿Acaso ya no me recuerdas?
Soy Adán, aquel con quien saliste llorando del paraíso.
Asume sin temor este nuevo e interminable compromiso.
No lo aquilates como un premio, tampoco lo consideres castigo.
Es un designio incuestionable; Tú y Yo, otra vez, los elegidos.
Inmunes como al principio, exentos de otro fallo.
Recobraremos después de la vida, a todos nuestros hijos.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Tinta y papel.
Sangre y piel.
Ilusiones de oropel.
De la noche a la mañana
(¿o del alba al ocaso?)
entre intentos y fracasos.
Una hoja que lastima,
con su pureza tan intacta,
a mi ansia e ignorancia.
Otro boceto obsoleto,
de mi pobre pensamiento.
¿Acaso la hoja no tiene la capacidad de escribir en mi mente?
¿Dónde hallo la tinta para engendrar una idea?
Imágenes dormidas, palabras en suspenso.
Mente en blanco, manos mudas.
Una piel tersa, que seguirá a la espera.
Me siento mal en esta ausencia.
Árido, vacío, solo: olvidado,
las musas me han abandonado.
Y en las calles no abunda la inspiración
y en el aire no viaja la inspiración
¿dónde habita la inspiración?
Este largo momento,
envuelto en silencio,
sin lluvia ni viento,
afuera todo está quieto,
tarde de otoño.
el frío se torna intenso;
de nuevo miro la luna,
espero y no duermo,
perdido en lentos,
oscuros movimientos.
Sueño despierto.
lunes, 5 de diciembre de 2011
¿De dónde viene la brisa
que pasa aprisa?
Parece discreta risa,
de lejos llega, no avisa.
Y el mar,
un recuerdo fresco.
La arena,
olor de sal.
En la mañana
húmeda y fría,
el sol irrumpiendo
despacio, a cada paso
alarga sus cálidos brazos.
La brisa comienza
a sisear, guarda su canto
en una concha marina;
voz de agua y sal,
notas del viento,
por el impulso del mundo
viajan, a invisible velocidad.
No mueren jamás,
como las olas,
como las horas,
van y van.
Si se frenara el mundo,
la brisa callaría,
las olas cesarían,
pero las horas
mudas y sordas,
su cuenta seguirían;
el movimiento
aviva el tiempo,
que mira
sin aspavientos,
a todos pasar.
Envuelto por la brisa,
bajo el sol,
a la orilla del mar,
sólo se me antoja
contemplar.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Son
las cinco de la mañana y no se me ocurre nada para escribir.
Varias
ideas levantan la mano, pero se quedan sin habla, al parecer algunas son
demasiado tímidas, mientras otras solas se tapan la boca antes de decir nada,
como si fuera algo terrible lo que conciben; algunas mordisquean sus uñas y es
tanta la desesperación que comienzan a comerse los dedos, con la intención de
no trazar ni una sola letra, pues parece inútil siquiera intentar redundar,
como aventar tierra a una fosa, llenarla de lo mismo que mucho antes, muchos
otros, le han ido sacando. Las ideas se mutilan, cortan de tajo su lengua, se
abortan a si mismas, algunas después de articular palabras sin sentido, frases
inconexas, se suicidan.
Nadie
logra poner orden, nada se concreta.
Las
palabras suenan raras de tanto repetirlas, pensar en su significado lleno de
más palabras, una espiral de un ciclo indeterminado, tiene momentos elocuentes
y largos espacios repletos de silencio desesperado, en los cuales la mente no
cesa de llevar a cabo ese proceso llamado pensar, vacío desconocido, atiborrado
de una cantidad infinita de cosas aprendidas.
Y
en este minuto en el que todavía no puedo esgrimir un discurso convincente,
pasando por varias momentáneas emociones, desde el desinterés hasta la pena,
“con el tiempo encima”, me obstino en fabricar enunciados. Cabeceo, los ojos me
duelen, algunas sombras hablan, sus voces se multiplican, la habitación gira,
pierdo el equilibrio, las letras se distorsionan bajo mi mano indecisa, adormecida.
Recuerdos y fantasías, se entrelazan pero se ahorcan mutuamente, impidiendo a
las palabras volverse forma y sonido, sólo hay silencio en la inconsciencia,
frío silencio de noche otoñal, una luminosa uña rasgando el oscuro manto del
firmamento y cada momento menos providenciales provisiones para alargar este
texto.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Ella le preguntó a dónde iba,
al verlo salir.
Él no alcanzo a escuchar,
lo que le quiso decir.
Su ánimo violentado,
lo llevó afuera, para
adentrarse en sí mismo.
Ella lo maldice,
mientras lo ve irse.
Aborda la vía rápida,
esa de carga ligera,
atrayentemente peligrosa,
bajadas en picada,
curvas sinuosas,
fuerza centrifuga,
lo alejan de la razón.
Ella se inquieta
al sentirse sola.
Corre sobre el borde,
la ira se desborda,
el miedo ya no le estorba,
furioso su visión se deforma,
lo llaman las sombras,
se encuentra con ellas,
intentando cruzar la pared;
en un momento de lucidez,
consciente de su estupidez,
experimenta la ingravidez.
Ella quiere ir a buscarlo,
aunque lo sabe perdido.
Hay tierra en sus pestañas,
dolor abriéndole las entrañas,
silencio que le amordaza con saña,
un recuerdo dulce, de sangre el sabor
y el poder sentirse, perdido por error,
mas descubre que en la oscuridad
no existe más el horror.
Ella lo espera,
a la mitad de todo.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Dice tanto
y no lo entiendo.
Lo escucho,
bien atento.
Canta bajito
y despacio
o ruge enérgico,
impulso melódico
a la par del viento.
De hombre la voz,
alma de mujer,
ávido cual niño
que quiere aprender.
Sale del silencio,
trae viejas palabras
con nuevos acentos.
Brota de su boca,
el fuego, la roca,
que al surcar el aire
se tornan en oda.
Paisajes verbales
de su mente nacen,
en tinta, a sus ideales
los vuelve probables,
sombras irreales
de antiguos anales.
Una cuerda del tiempo,
que tañe en silencio,
vibra en su pensamiento.
Algunas cosas no tienen
sentido, relación ni causa,
sin embargo, algo vive,
se mece en la nada;
momento inédito,
que capta mengano,
guitarra y pluma en mano.
jueves, 17 de noviembre de 2011
La
luz en el silencio.
La
oscuridad en el silencio.
El
silencio afuera y dentro.
Afuera,
luces lejanas
e
hilos de agua;
unas
titilan y
los
otros flotan.
Adentro,
la calma,
el
sueño; respiración
acompasada,
de soledad
acompañada.
Muy
profundo, en el silencio,
sonidos
e imágenes,
confusos
movimientos,
voces
y acciones,
a
destiempo.
Ojos
cerrados, bien despierto
vuelo
y caigo sin movimiento.
Muero
en el sueño,
no
hay sufrimiento,
pero
el cuerpo
guarda
recuerdos,
un
fuerte impulso
vuelve
al cerebro,
sobresaltado
despierto.
Afuera,
una dama
de
tez pálida, observa
en
el silencio
de
la noche despejada.
martes, 8 de noviembre de 2011
Lo anterior ahora vuelve.
Envuelve la visión entera.
Es la espera momentánea,
llega, siempre espontánea,
se queda, pero cambia.
Prescinde de la palabra,
en las ideas se instala,
baja a la boca y estalla,
por las manos se desgrana,
con el cuerpo entero habla,
aún sin voz declama y canta.
Es algo que nos traspasa,
cae profundo, odia y ama,
nos libera, se desata,
sabe gritar mientras calla.
Trae acción de madrugada,
y olvido por la mañana.
Gusta de andar a rastras,
igual que a lo alto se alza,
vaga lento, en paz observa,
el infierno en las miradas,
en los rostros de fantasmas,
que por calles diario vagan.
Su chispa jamás se apaga,
va donde le viene en gana,
está su voz emparedada,
se oye al viento su tonada,
cae desde las viejas ramas,
levemente agita el agua,
otea en antigua atalaya,
solitaria ánima pagana,
se dispensa a mansalva,
como luz de la alborada.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Día de muertos
En los días de muertos
hay campos anegados de cruces,
son faros que se
volvieron polvo.
Piel árida guardando huesos,
semilla sin
vida.
Su torvo aspecto,
otrora vital,
forma un mosaico pagano y sagrado.
Se desangran hacia
las entrañas,
en una terrible manera
de mudarse.
Se truecan en llanto las risas,
al ver ceniza en un
velo, blanco como cirio.
Delirio en la misa,
visión sin pies ni cabeza,
pavesa tan frágil, declina ante el
tiempo.
Este viento de
otoño, ardiente y frío,
hace tan míos el
miedo y la esperanza.
Balanza del sino ¡inclínate
a mi lado!
Si llego a la noche
postrera, asustado.
Lanzo reproches al
crucifijo, sin fe.
Café amargo, pues
todos lloran en el.
Gabriel vuelve y anuncia un final;
luego del duelo, la calma total.
Altares para los que
ya no están.
Licor, juguetes, pan, agua y comida,
también cigarros,
porque -eso
creemos- es un viaje
muy largo.
Ritual mudo, cargado de olores,
todo entre flores,
todo entre flores,
la colorida sonrisa
de la Tierra.
Flores del día, en la bella campiña.
Evita la rapiña, para que no haya
riña;
apíñalas en el hueco Niña,
de mis cuencas vacías.
martes, 25 de octubre de 2011
En
ocasiones te detesto tanto que disfruto tu ausencia.
Por
ejemplo en las mañanas, cuando me has despertado al levantarte y puedo ocupar
la amplitud entera de la cama, mientras duermo diez minutos más, antes de que
vengas a molestarme, con eso de:
-¡Mi
amor, ve a bañarte, se nos hace tarde!
Después
de dejarte en tu trabajo, poder maldecir un poco por la lentitud del tránsito
en las calles y la gente ansiosa abalanzándose imprudentemente porque se les
hace tarde, sin tener que escucharte decirme:
¡No te
desesperes corazón, más vale un minuto de retraso que lamentarte por días!
Comer
“cualquier cosa” en la calle, en tanto el tiempo ha devorado más de la mitad de
la jornada laboral, evitando tu inoportuna pregunta:
-¿Serán
conscientes de la higiene en ese lugar, mi amor?
Apurar
mi salida de la oficina, para tomar una cerveza en el bar antes de pasar por
ti; no obstante sentir tu voz cuestionándome:
-¿Te cercioraste
de no dejar nada pendiente, cariño?
¡Ah, pero
no te perdono que te despidas de mi sin besarme! Pues todo el día estaré
esperando la tarde, para volver a abrazarte.
domingo, 16 de octubre de 2011
jueves, 13 de octubre de 2011
Estaba la fuente sin agua,
bajo la luna enlutada,
en una plaza vacía,
noche nublada, fría.
Despacio algo camina,
sobre trémula piel,
blasfemias y golpes,
gritos que no terminan,
contradictorios delirios.
Pólvora incendiándose,
hace escapar con terror,
un lamento escarlata;
ojos en el cielo,
trampas a ras de piso,
acero bruñido, abre
en canal la noche,
se tiñe de color vida,
nacen fantasmas
por las calles viejas,
mariposas muertas
en lo alto de las cercas.
A la madrugada
el barrio antiguo
llora silencioso,
la muerte eterna.
Pueblo mártir,
huérfano de dioses,
sin más defensa
que sus palabras,
desde el parto
conoció el sacrificio;
los huesos de sus hijos,
todavía vivos, claman
entre las piedras;
cadáveres del tiempo,
cadáveres del tiempo,
debajo del nuevo edificio.
¡EJÉRCITO, NI UNA BALA
CONTRA TUS HERMANOS,
TÚ TAMBIÉN ERES PUEBLO!
domingo, 2 de octubre de 2011
Vuelvo a la circulación en mi blog de fotos.
Sólo espero que la delincuencia no me pique los ojos otra vez.
Sale pues, mi estimada banda bloguera, si les place, por aquellos lares nos vemos.
Edificio Corporativo de General Motors. Avenida Ferrocarril de Cuernavaca, entre las avenidas Miguel de Cervantes Saavedra y Ejército Nacional Mexicano.
A un lado se ve el edificio de la empresa Schneider Electric.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Me doy cuenta claramente,
tu boca ya no sacia mi deseo.
Es molesto sentirte,
rondando mis pensamientos.
Tu cuerpo es peso muerto.
Ansiosas caricias, pero frías.
Ya no eres sol durante el día.
En un momento de ira,
se gestó la mentira.
Esclavos de la rutina,
siempre apurados,
sin coincidencias,
ninguna feliz palabra,
que disfrace la apatía.
Permitimos a la costumbre,
hacernos muy pobres;
brazos cruzados,
mal encarados,
comida fría,
frases cínicas,
noches solitarias
y pocas,
tan pocas veces,
risas compartidas.
Parece que perece
y no lo merece,
sin embargo decrece,
la razón desobedece,
lo pagaremos con creces,
la culpa nos acontece,
pero nadie ofrece
y esto nos entristece,
pocas, tan pocas veces.
martes, 27 de septiembre de 2011
Una
batalla se cierne sobre la Ciudad.
Plomizas
masas confluyen arriba del valle; de norte y sur arriban, impidiéndose el paso
mutuamente, sin remedio se aniquilarán, el viento las impulsa a una conflagración
inevitable. Lentamente oscurecieron la tarde, las calles fueron quedándose desiertas,
nadie quiere presenciar a la intemperie la inminente reyerta. Electricidad
ilumina el vacío y colosales bramidos anuncian la tempestuosa pelea. Titánicos volúmenes
chocan unos contra otros y en un instante se desintegran, millones de agujas,
pinchando la piel citadina, bajan intempestivamente en forma de gruesas gotas,
contra toda superficie, anegándolas; esas nubes se vuelven charcos inmensos en
las calles de la Gran Ciudad. Una andanada de granizo resulta de la brutal
batalla, más rayos partiendo el cielo, más rugidos y violentos aires dominan el
valle, indefenso bajo el acuoso fuego nutrido.
Mas
toda esa violencia es necesaria, porque es vida. Y se piensa que nada cae del
cielo.
Hace
dos horas llueve, parece que nunca ha de parar. Un extenso pueblo fantasma
aguarda impaciente el final de la tormenta.
El
momento más álgido de la lid, es también el preludio de la calma, los
proyectiles se adelgazan, el viento ahora pasa acariciando las empapadas
construcciones urbanas, a centellas y truenos les gana el silencio.
Por
unos momentos se respira quietud.
De
entre los huecos de las agotadas nubes, los rayos del sol retozan con tibia
parsimonia, tocan los húmedos pisos y avivan el estado más liviano del agua,
poco a poco hilos de vapor se elevan hacia la atmósfera, para reabastecer los
arsenales.
Bendita
sea la lluvia.
domingo, 11 de septiembre de 2011
sábado, 10 de septiembre de 2011
¡Qué
palabras tan hermosas!
Como:
lirio, flor de agua.
Animal de
cuerpo tibio.
Un brote en
el piso frío.
Perfección
desplazándose,
por el
aire, grácilmente.
Formas
increíbles,
estables,
mutables,
sucediéndose
libres,
permanentemente;
parecen casi eternas.
Vida instintiva,
natural
y salvaje, crece
silvestre,
arrastrándose,
sobrevive.
Independiente
coexistencia,
jerarquía
en la convivencia;
la
naturaleza es débil presa,
su
abundante magnificencia,
no le
asegura supervivencia,
en la
brutal lucha cotidiana.
Agua,
sangre de la Tierra,
fuego, arde
en sus entrañas,
viento,
heraldo de los cambios.
Áridos y fríos
parajes blancos,
verdor
perenne que agoniza,
polvorientas
aéreas se extienden,
azules
espejos contaminados;
mas pervive
la maravilla.
El sol se
va e incendia los cerros.
Soberano, en
el lienzo del cielo
dibuja excepcionales
matices.
Lentamente
deja el horizonte.
Mañana sin
falta vendrá;
es una
certeza inalterable.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Un hombre sencillo, blandía un arma de paz. La hacía
hablar un lenguaje de bellos sonidos. Hombre
de raíces añejas y largas alas. Profeta moderno, cantaba simples verdades, aprendidas
en su vida por las calles. En el laberinto su voz se escuchó, constante, como
lluvia en el mes de agosto, hasta que un septiembre, en sus entrañas lo
enterró. Sibarita pero humilde, amante de las tradiciones, existencia
cotidiana, reflejada en sus canciones. Por naturaleza bohemio, seducía a la
noche con su voz áspera y sus versos de virtuoso ingenio. Ágiles las palabras,
saltaban de su boca, sabiduría y humor popular, trasciende los años su discurso
de juglar. Protagonista en el proscenio del fin de milenio, compartió sin
recelo lo más selecto de su intelecto. Una mañana, La Tierra se desperezo
abruptamente, sepultó sin ceremonias edificios y gente, tal vez Rodrigo aún dormía
plácidamente o trovando daba la bienvenida al amanecer, pero indefenso, como
muchos, falleció y por un instante supo lo que es estar al revés. Se fue a
lazar quimeras con notas de guitarra, allá donde la eternidad libera y a la vez
amarra.
sábado, 27 de agosto de 2011
Calma en la nada,
silencioso
calor y letargo,
suave polvo
amargo,
viejo sol,
derrite las
palabras.
Aire cantor
arrulla al
vacío,
coro de
perros,
ritmo de
grillos,
charla de
pájaros,
labor en la
colmena,
lágrimas
olorosas
en la piel
descascarada,
de un
anciano árbol.
Hojas secas,
como
pensamientos,
cayendo
ligeras.
Pensamientos
en tristes
colores,
caen sin
aviso,
cual hojas
secas.
Gusanos
audaces,
remontan el
lodo,
trepan al
alimento
que todavía
resuella.
Mis manos
bailan
con nubes
raudas,
en la
pizarra azul
de la
esperanza.
Noche, hoy
te pido
demores
en llegar,
deja al día
extenderse,
posarse en
las cosas,
como un
sueño perenne.
Alguna vez seré
envuelto
por la tierra,
el cielo escupirá
sobre mí,
la
eternidad me verá
callar en
su silencio.
Noche, bien
sabes que
no todos
los días
es
diciembre.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Tú
preguntas,
yo no
respondo.
Tú eres
indiferente,
cuando yo
hablo.
Yo soy tú
para ti,
tú eres yo
para mí.
No me
perteneces
ni te
intereso.
Pero tú
estás
y yo me
quedo.
Buscamos un
final
desde el
comienzo.
Tú me
buscas,
yo te
persigo,
egos en
juego,
pero…
tú no
perderás,
yo no
apostaré,
tal vez tú
ganas
cuando yo
cedo;
ninguno
puede
saberlo.
Tu
idiosincrasia
o mi
criterio,
una disputa
muy en
serio.
Somos dos,
sin un
acuerdo.
Tú no me
sueltas,
ni yo te
dejo,
el tiempo,
sin prisa,
se hace
viejo.
El amor es...
una idea irreal,
tú lo dices,
yo lo creo;
ninguno puede
saberlo.
ninguno puede
saberlo.
Pero tú
estás
y yo me
quedo.
Buscamos un
final
desde el
comienzo.
viernes, 19 de agosto de 2011
Quisiera encontrar
las palabras que perdí,
los sueños interrumpidos,
los rosarios con mi Abuela,
la infancia como de bruma,
cada día desaprovechado,
la juventud malgastada,
las noches que malviví.
En horas de madrugada,
que son pocas,
pero muy largas,
salgo al camino,
atento por si habla,
pero descansan
también los caminos,
de la ciudad solitaria.
Vigilancia en las esquinas,
voluntades apagadas,
caras desanimadas,
esperando al último,
al que ya no se levanta.
Todo sucede despacio,
en horas de madrugada,
el silencio arrulla al sueño,
tampoco los perros ladran.
En las horas más oscuras
y hasta la nueva mañana,
se perdió mi soledad,
por la luna acompañada;
vi fantasmas desaparecer,
oí al bullicio acallarse,
el sol despertó a la ciudad
y no recuperé nada.
miércoles, 17 de agosto de 2011
De donde
viene la inspiración,
también
llega el deseo,
seguidos
del pensamiento,
de ahí mismo
nace el amor,
igualmente
genera la duda,
el odio
es otro de sus hijos,
sin medida engendra la virtud.
Un poco de esa ignota esencia,
viaja
en la cola de un cometa,
amaga
golpear planetas,
acaricia
sombrías lunas,
explorador
del universo,
atestigua
el fin de supernovas
y se
impregna de nebulosas.
A si
mismo es tan sencilla,
como
una diminuta hormiga.
Idea
inquieta sin camino,
diseminándose
en el caos.
Nada y
todo conjugados,
opuestos
bien entrelazados.
Es
complicado hacerlo simple.
martes, 16 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
Niños que nacen sin futuro.
Paridos del sufrimiento,
a una existencia estéril.
Habitan el infierno
y luego mueren.
Deshidratados,
sin fuerza postrados.
En la ignorancia de existir.
No piden llegar,
parten sin desearlo.
Realmente nunca sabrán.
Sus ojos no lloran,
su boca es un desierto,
donde grita el dolor,
que no puede curar el amor.
Los hombres se marcharon,
dejaron tierra, mujeres e hijos,
muriendo de hambre y sed;
la tierra come cuerpos
y es raro que el cielo llore.
Los hombres nunca regresan,
las mujeres no tienen esperanza,
engendran niños con un sino débil
y breve.
Todos son víctimas inocentes.
martes, 9 de agosto de 2011
miércoles, 3 de agosto de 2011
Junto los fragmentos de una historia desconocida,
sin forma o principio, por lo tanto carente de final y contenido, poco a poco,
en mi imaginación, va tomando sentido. Esculpo la idea, coloreo con palabras,
le doy ritmo a las frases, el texto empieza a vivir. Asoma, crece, se apropia
de substantivos y adjetivos necesarios para llegar a ser, prácticamente se me
escapa de las manos. Lo acomodo con esmero, arreglo y corrijo, le agrego, lo
extiendo, suprimo, espero no mutilar su espontánea concepción, sujeta a la
deliberación, mezcla de esfuerzo e inspiración. Lo veo, releo, me cuestiono,
siento que corre en mis fantasías y recuerdos, se enlaza con todas las cosas
que soy, se transforma en palabras, aunque a veces no parezca tener contexto.
Habla por si solo al leerlo, algo, que no es secreto, le dice a ojos atentos;
algo que resurgirá en otros momentos, en la intimidad personal de aquellos que
juntan fragmentos.
martes, 2 de agosto de 2011
Atrapado el sol en un ángulo de mi ventana.
Conservo el brillo de la luna en otro espacio del
cristal.
El cielo lleno de grises nubes a punto de caer,
imagen detenida también.
El mismo pedazo de firmamento, esta vez límpido,
guardado en cuadro cristalino.
Gotas imperecederas de lluvia, pegadas al cuerpo
transparente, hilos de vida en suspenso.
Una cara sonriente y sus pequeñas manos, se han
quedado grabadas en el vidrio plano.
La marca de los labios que amo, en rojo intenso
como el deseo, me besan cuando los veo.
Una escena de la calle vacía, perros durmiendo en
los umbrales, la noche llegando; otra de la calle poblada de gente, actores de
vida, bañados de luz.
Miro fijamente cada pequeño espacio y se revela el ayer.
Miro fijamente cada pequeño espacio y se revela el ayer.
Mosaico de días y noches, momentos capturados en
la memoria, una existencia a través de la ventana, detrás de la misma vieja
persiana.
jueves, 28 de julio de 2011
Pasa un momento, visible movimiento, tránsito lento,
blanco amontonamiento, en el matizado firmamento. Débil sol, un poco de azul, escala de grises
arribando. Ruido, caos en el laberinto,
Titán al borde de un infarto, vagos recuerdos de
su parto, no reconoce sus años, creció desproporcionado, entre naturales
murallas, montañas enanas y dos guardianes nevados,
inamovibles durmientes, de entrañas ardientes, observan
el hormiguero atestado. Ciudad no eres tan grande, pero en este punto de la
historia, bien podrías ser Roma o la coordenada exacta del segundo advenimiento
mesiánico; tal vez la parada obligada de un contingente intergaláctico. Sin
embargo lo más práctico no tiene nada de mágico, tus días y noches son
continuos absurdos, tragicómicos episodios, ríen con igual energía la felicidad
y el odio, vida y muerte prostituyen a la suerte, intentando probar cual es más
fuerte. Por tus venas corren el veneno y el antídoto, tráfico de gloria y
desdicha, en pacíficos infiernos se fatigan tus internos, miserables
semidioses, moribundos precoces, siguen una ruta en tu piel, entre méndigos y
putas, van buscando evitar el final, solos en comunidad, llevan un tesoro de
ceniza en sus alforjas, promesas muertas, recuerdos que sonríen desde el pasado
y un futuro que tiene miedo de llegar. Ciudad, cambios inconcebibles sobre ti
se ciernen, la revelación de todas las dudas, jamás podrían haberlo imaginado
Asimov ni Verne, Nostradamus se guardó el secreto de tu destino, pero seguro que esta noche, otra vez, llueve. Ciudad, eres tan
bella en tu deformidad, pedazos de todo el mundo conforman tu unidad, el mejor
lugar para vivir, trabajar y pernoctar, por unanimidad, a pesar de que albergas
desigualdad, quizás eso te hace única, estar perdida pero bien ubicada, ser
detestada y deseada, esperanza pública. Ciudad, universo a escala, personalidad
indefinida, eterna obra inconclusa, tugurio de fantasmas y musas, de tus pisos
mugrosos abusan los ignorantes poderosos, inconformes con el rico y con el
pobre, te hieren y cicatrizan tus calles, ¿correrías para salvarte, antes de
que se hunda el valle? Ciudad de la raza de bronce, en medio del bullicio se
escuchan viejas voces, nada ha muerto en ti, seno materno de luz y oscuridad, tradiciones
resistentes, asombras a tus residentes, cada creencia, tendencia o locura que
te habita, tiene asilo permanente.
Ciudad, un día harás llover de tu suelo hacia el
cielo y pondrás gente en el sol.
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