Mis pasos cruzan tu cuerpo deforme, pasan por
encima de ti, pero sin detenerse a admirarte; aprovecharte sin respeto es la
peor de las costumbres. Uno de tus tantos hijos, sedentarios solitarios, extraviados
en tu olvido; sombras necias, desvaneciéndose lentamente. Suben y bajan, te
circundan, como perros en las calles, alrededor de una zona prohibida. Tu ser, territorio
profanado, única pertenencia de los desheredados, donde los perdedores corremos
detrás de la suerte, para caer en otra grieta de tu curtida piel. Ni hablar de
tu boca, que escupe con desprecio los besos negados y sólidas mentiras permanentes.
Escuchando tus exclamaciones no me puedo concentrar, vociferas todo el día,
para seguir cantando de noche una confusa melodía, que sube de tono,
acompañando a la luna, volviéndose poco a poco un murmullo resignado, en la
espera de ver regresar al sol. Saltan palabras de unas manos ateridas, son para
ti, gritan sin voz, embarradas en el muro de un callejón oscuro; el arcoíris
termina en el lodo de una calle vieja, sucia y derruida. Cortesana
inalcanzable, así en las calzadas más iluminadas y atestadas, como en las
callejuelas menos recomendables. Inmortal desconocida, conservas esplendorosos
recuerdos en sepulcros vivos, de piedra antigua tu entraña mística, en los casi
olvidados rincones rústicos, cimientos impasibles de tu nuevo rostro, tan
desfigurado. Me detengo un rato, en medio del rosario de impaciencias, para
observar tus nuevos brotes de acero y sus vestidos de cristales coloridos. Sólo
en la oscuridad, mientras descansan las ansias que te recorren, desafiada por
el alumbrado público, se puede apreciar el universal silencio de tu quietud.
viernes, 20 de enero de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
Iztaccíhuatl y Popocatépetl
Mujer dormida
bajo la nieve,
en tu sueño
de centurias,
sólo la entraña
se mueve.
Un guerrero
te vigila,
su interior
de roca viva,
poco a poco
se despabila.
Son leyenda,
la princesa y
el soldado.
Ella duerme eternamente,
con su manto blanco helado,
recostada en un dorso del valle.
Él, inamovible enamorado,
sueña que despiertan al unísono,
fieles después de siglos,
tras un beso de fuego horrísono.
No se observa en la quietud,
pero esas piedras están vivas.
martes, 10 de enero de 2012
Supe que moría,
al darme cuenta
de que te perdía…
Y seguí una sombra,
alcance un suspiro,
descubrí recuerdos,
me abrazó el tiempo
en su palmo de silencio.
Mas tú no te ibas,
era yo quien se dormía,
tras esa oscuridad que
de luces nunca ha sabido,
ni contiene vivos latidos;
un pulso medido en eones
tan lleno de inmóvil vacío.
E imagino poder sobrevivir
al olvidar toda idea de ti,
lejos de escalas y propósitos,
extintos los vanos deseos,
vueltos polvo los sabios instintos.
Se habrán de acostumbrar
mis ojos a la noche,
la nada, calladamente
invadirá mis oídos,
llegarán a su nadir
mis pobres sentidos,
fuera del tiempo,
hasta el olvido.
¿De qué me sirves en la muerte,
vida?
lunes, 2 de enero de 2012
-Buenas
tardes Dr. Mata.
-Buenas
tardes Sr. Torcuato, pase usted, tome asiento ¿qué lo trae por aquí?
-Otra
vez este dolor que no me permite llevar una vida normal, Dr.
-Muy
bien, recuéstese por favor, voy a revisarlo.
-Ojala
esta vez sí pueda encontrarlo.
-¿Encontrar
qué?
-El
dolor.
-¿Pues
no ha identificado usted exactamente donde siente el dolor?
-Sucede
que cambia de localización durante el día, Dr., y a veces se esconde, no cesa,
pero se oculta, haciéndome creer que por fin desaparecerá. Ya se lo había
mencionado antes.
-Querrá
decir que le duele en distintas partes de su cuerpo, durante el transcurso de
las horas y por momentos las molestias aminoran.
-No,
el dolor va poco a poco trasladándose de una extremidad a otra, por ejemplo, al
levantarme por la mañana, me duele la mano izquierda y cuando me estoy bañando,
el mismo dolor, no otro, lo siento en la rodilla derecha, está ahí, doliendo
profundamente, aunque a ratos disminuye, permitiéndome concentrarme en mis
ocupaciones, pero súbitamente reaparece en la espalda baja, como si me clavaran
algo filoso, punzando terriblemente, me paraliza, me propina un enorme susto y
además de la desagradable sorpresa, el aguijonazo del dolor y su extensa
irradiación, repitiendo ese proceso varias veces al día. Es mi judío errante,
caminando a su albedrío por mi cuerpo entero, pero este va armado, haciendo
mucho daño cuando se le da la gana manifestarse. Incluso ha llegado a tomar el
control de mi sistema nervioso central, causando estragos en mí, atacando
simultáneamente más de dos órganos a la vez, llevándome a creer que sufriré un
colapso fatal. Otras veces paraliza mis manos, las cosas se me caen sin poder
evitarlo o taladra mi cabeza, provocándome fuertes mareos, hasta casi
desmayarme.
-¿Así
que su dolor no sólo es muscular u óseo, usted está seguro de que también se
deja sentir en los órganos internos de su cuerpo?
-Claro
Dr., se ha adaptado muy bien y ahora tiene la capacidad de viajar por mi
torrente sanguíneo, deteniéndose donde mejor le parece, para hacer lo que
mejor sabe: dolerme.
-Muy
bien Sr. Torcuato, debo insistir en la explicación que le he dado en sus anteriores
consultas: el dolor es una reacción, provocada por algún estimulo o en
ocasiones, una alerta ante el mal funcionamiento, sí, de alguno de sus órganos
o la falta de cuidado en su salud o posiblemente sea provocado por el estrés…
-¡Sí,
está de moda! Pero no, de verdad, puedo ver al dolor viajando debajo de mi
piel, moviéndose de mi pie derecho a la mandíbula, subiendo hasta mi frente, de
ahí pasa a la nuca, luego se va adentro de mi cabeza, se sitúa en alguno de mis
oídos, impidiéndome escuchar con claridad y en ocasiones nubla mi
vista, alternando a su antojo en ambos ojos; a veces llega a mis pulmones
causándome asfixia por unos momentos, es desesperante, más cuando se instala en
mi corazón, jugando cruelmente a fingir conatos de infarto, lo cual, usted
comprenderá, me imposibilita llevar una vida normal, ¡todo el día está
interrumpiendo mis actividades el maldito dolor!
-Muy
bien, voy a recetarle…
-Los
analgésicos no funcionarán, cuando empiezan a surtir efecto, el dolor ya cambio
de sitio, en cuanto los siente cerca, se mueve.
-Bueno,
entonces serán de mayor utilidad una radiografía o una resonancia magnética…
-Será
inútil Dr., se lo he dicho antes, el dolor es invisible ¿cómo logrará verlo? Ni
aun los más sofisticados aparatos podrían hallarlo.
-Muy
bien ¿qué le parece si empleamos otro método, para intentar aislar el dolor y
combatirlo de manera efectiva?
-¿Cuál
sería el procedimiento, Dr.?
-Deberá
usted ingerir una gran cantidad de licor, lo que obviamente le provocará una
tremenda borrachera.
-Como
usted sabe, yo no bebo.
-Sí,
pero tome en cuenta que será con fines médicos, en todo momento cuidaré de su
salud. Después lo atenderé si presenta usted cualquier malestar y le
administraré medicamentos, en caso de ser necesario. Lo importante es lograr
aislar el dolor y proceder de inmediato con un tratamiento, para lograr curarlo
a usted, Sr. Torcuato.
-Bueno,
si no hay otra opción, usted es el experto, Dr.
-Entonces,
regrese a su dormitorio, daré instrucciones a la enfermera, para empezar
inmediatamente el tratamiento.
-Usted
manda, Dr.
-Enfermera
¿el Sr. Torcuato ya está en el dormitorio?
-Sí,
Dr.
-Muy
bien, ya sabe lo que procede.
-¿En
verdad no hay otra alternativa para tratar a ese hombre?
-Por
desgracia no, su enfermedad sobrepaso el punto de no retorno, sólo nos queda
mantenerlo sobrio el mayor tiempo que sea posible y racionarle la ingesta de
licor, seguirle el juego en estas consultas simuladas, para evitar que pudiera
infligir algún daño al personal o alguno de los otros pacientes. Recuerde no
perderlo de vista, pues aunque es un alcohólico pasivo, desconocemos el grado
de su enfermedad a nivel mental, podría pasar a la violencia cualquier día de
estos, por lo tanto tenga mucho cuidado y repórteme de inmediato el más pequeño
cambio en su comportamiento.
-Así
lo haré, Dr.
sábado, 31 de diciembre de 2011
-La seguridad del perímetro ha sido violada en repetidas ocasiones y nadie ha podido evitarlo. Los transgresores entran y salen continuamente perturbando la tranquilidad del área, el residente se encuentra muy molesto, por eso temo que el fin de la alianza tácita entre él y nosotras pudiera comprender nuestro exterminio. Inclusive esta reunión representa un gran peligro para nuestras vidas, compañeras.
-Yo creo que no debemos temer Piernas Locas, el residente padece desidia crónica, si no hace nada por defenderse de los intrusos, menos lo hará contra nosotras que ningún daño le causamos.
-Patotas tiene razón, pero no debemos confiarnos, sabemos de la volubilidad del residente, cualquier día se desquicia e intenta cazarnos a nosotras también. Por eso propongo que demos por terminada esta junta.
-Muy bien Patas, cada una su rincón y a tratar de capturar al mayor número de intrusos posible. Por cierto ¿alguna de ustedes dos sabe por qué Patona no vino a la asamblea?
-Seguramente quedo atrapada bajo un montón de ropa sucia o las hormigas del hoyo en la ventana lograron atraparla.
-En todo caso no podemos ayudarla, ni modo, dispersémonos y cumplamos la misión.
-¡Malditos moscos! Me tienen jodido, no sirvió el mosquitero que puse en la ventana, esta rasgado en varias partes y por ahí se cuelan; tengo que cambiar esos vidrios rotos y reparar la puerta, porque estos condenados ya son una plaga. Las arañas no se dan abasto con tanto mosquito y al contrario parece que ellos se las están tragando, como a mí.
Ahora además de los zumbidos en mis oídos, tengo adentro del cuarto, el concierto de un grillo escurridizo. Nada más porque me estoy cayendo de sueño, si no ¡los aplastaba a todos!
-Kamikazes, les habla el Comandante Banzai, agrúpense en sus escuadrones, el residente se encuentra ya en el área.
En unos momentos comenzaremos el ataque. Recuerden picar, succionar todo lo que puedan y huir a prisa, no se distraigan ni pierdan tiempo. Cuando se posen en alguna superficie extremen precauciones, pues las “muchas patas” últimamente nos han causado más bajas que el mismo residente; al percibir a una de ellas cerca de ustedes, retírense de inmediato, no se confíen o pueden quedar presos en su letal hilo y trituradas en sus viscosos intestinos. Procuren volar el mayor tiempo posible, el residente no es muy diestro cazándonos al vuelo; cuando necesiten descansar busquen los sitios más oscuros y de difícil acceso para él.
Les deseo éxito en sus incursiones.
-Comandante ¿empezaremos el ataque aún con la luz encendida?
-Sí, el residente presenta síntomas de cansancio profundo.
Escuadrón Lindbergh dirija su ataque a las extremidades inferiores.
-¡Listo escuadrón Lindbergh!
-Escuadrón Barón Rojo su objetivo es el tórax.
-¡Escuadrón Barón Rojo alerta!
-Escuadrón Wright, se encargará de las extremidades superiores.
-¡Listo escuadrón Wright!
-Escuadrón Santos Dumont ¡duro y a la cabeza!
-¡Escuadrón Santos Dumont en pie de guerra!
-¡Zum, zum, zum, zum, zuuuuuuuuuummmmmmmmmm…!
-Patotas ¿de dónde viene ese sonido?
-Los mosquitos iniciaron el vuelo, Piernas Locas.
-No Patas, ella se refiere al sonido monótono e ininterrumpido.
-Tienes razón Patotas, este sonido no es común dentro del área ¡es un grillo!
-Esto es el colmo del desorden, el residente ha dejado que un grillo venga a quitarnos el sueño, como si no tuviéramos suficiente trabajo con los mosquitos.
-Patas, Patotas que les parece si…
-¡De veras te atreverías, Piernas Locas!
-Por supuesto, somos tres…
-Ella tiene razón Patas, entre las tres podríamos con el grillo.
-Pero… el residente pasará otra noche sin poder dormir.
-Que se las arregle como pueda él solo.
-Además los mosquitos son cada vez más habilidosos y resulta casi imposible atraparlos.
-No se hable más, Patas; Patotas vamos a buscar al grillo.
-Para luego es tarde Piernas Locas.
-¡Malditos moscos! No me dan tiempo ni de envolverme en las cobijas, pero ya verán, voy a dejar sus asquerosos cuerpos tapizando las paredes y veré sus insignificantes cadáveres cayendo lentamente al suelo. Repugnantes insectos, voy a teñir el cuarto con su sangre… mejor dicho con mi propia sangre, que me han estado succionando todas estas noches. ¡Arañas ineptas! No las veo por ningún lado, por lo menos el grillo se ha callado.
Tres horas después…
-Escuadrones, les habla el Comandante Banzai, reporten sus incidencias.
-Escuadrón Lindbergh, reportando éxito total en la incursión, estamos ahítos del vital líquido.
-Escuadrón Barón Rojo, también reportando niveles máximos en los contenedores de la sangre, pero sufrimos tres bajas Comandante.
-Escuadrón Wright, reportando un mediano éxito en la operación, el residente se defendió con destreza y solamente quedamos dos kamikazes con vida.
-Yo, su Comandante Banzai, del escuadrón Santos Dumont, lamento informar que todos mis compañeros perecieron en la acción, el residente, a pesar de la lentitud en sus movimientos, logró aplastarlos entre sus manos, mientras atacábamos su cara y orejas. Pero haciendo un balance, la misión es exitosa; nos replegaremos mientras llegan los refuerzos, si alguno de ustedes se siente con ganas y apto para hacerlo, puede atacar individualmente al residente. Reanudaremos las operaciones en conjunto a las 0400 horas. ¡Larga vida a los dípteros!
-¡Larga vida a los dípteros!
-¡Malditos moscos! El zumbido me suena a risa burlona cuando pasan cerca de mis oídos, vaya que son temerarios, casi se meten por mi boca y nariz. Ahora si me dejaron todo lleno de ronchas, logré aplastar a varios de ellos pero da la impresión de que se clonan instantáneamente, tengo el cuerpo tan marcado como si me hubiera dado otra vez la varicela. ¡Arañas ineptas! ¿Dónde están cuando las necesito? Por lo menos se acabó el sonsonete del grillo. Pero voy a terminar de una buena vez con este jueguito, traeré el insecticida, rociaré el cuarto entero y luego saldré a dar un paseo a la luz de la luna, ni modo, otra noche sin poder dormir.
-¡Kamikazes, les habla su Comandante Banzai, el residente planea vaporizar el área, evacuemos de inmediato! Repito, la evacuación es perentoria e inaplazable.
-¡Patas, Patotas, el residente se volvió loco otra vez! Va a fumigar, tenemos que largarnos de aquí. Bueno, al menos pudimos devorar la mitad del grillo ¡vámonos!
-¡Para luego es tarde Piernas Locas!
jueves, 29 de diciembre de 2011
Hay grietas en este espacio,
por almas errantes atestado,
son el inicio de caminos
que no llevan a ningún lado;
debemos andar con cuidado,
los heraldos de la muerte,
se aproximan a paso lento.
Es desconocido el trayecto,
a nuestro modo, perfecto,
sin importar cada yerro,
pues no hay intentos previos.
Llenémoslo con algo,
sean palabras o actos,
antes que el silencio
de una fosa nos acalle,
pues el morir lo traemos de facto.
Días despertándonos los ojos
y en una noche sin fin,
dormirán nuestros despojos.
En tanto celebro lo que veo,
también lo desconocido,
la suma de cada
cosa,
todo eso anima la vida.
martes, 27 de diciembre de 2011
Con el estigma de ser diferente,
todo llega a parecer decadente,
más un plan inicia en tu cabeza,
de tu cuerpo anulas la pereza,
ante los hechos te ves impotente,
y a ojos ajenos, poco inteligente.
Tan fácil es decirte criminal,
aunque no pases de lo oral.
Deseas concretar la utopía
y dicen que invocas anarquía;
en medio de velada monarquía,
muchos declaran democracia,
¡vaya que la farsa tiene gracia!
En sus manos tuercen la justicia,
piensan en tu cuello con malicia;
a sus viles órdenes esta la milicia,
es un juego de bajeza y estulticia.
A pesar de que huyas de su vista,
de por vida estarás en su lista;
prefieren obligarte a partir,
evitando se te llame mártir.
Quizá si gozarás la opulencia,
padecerías la misma indolencia;
pero es la infinita carencia,
lo que aviva tu consciencia.
Irredento enemigo del sistema,
esos pocos te nombran anatema.
Con valor asientas tus reales,
en la égida de valores inmortales.
Loco solitario, inadaptado,
ansían por verte colgado,
hacer de tu nombre vituperio,
tirarte con dolo al cementerio
o por lo menos olvidado.
Silente te llegará la muerte,
si tienes suerte, disidente.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Horas perdidas, desaprovechadas.
Pesadillas vivas, fantasías sin vida.
Imágenes confusas, desordenadas.
Alma extraviada en la noche álgida.
Conductas caóticas, desbalagadas.
A la par de la noche navegas,
con escaso propósito divagas,
desesperadamente aire tragas,
aprovechas que nunca lo pagas.
Desorientarse es muy fácil,
entrañando un ánimo frágil,
a merced de la noche hábil,
dueña de una mente dúctil.
Te embelesa de la luna el brillo,
necio le cantas, disonante grillo;
podrías estar en el lar hecho ovillo,
prefieres vagar, empedernido pillo,
alterado, cerca de jalar del gatillo,
en ese mal estado parece sencillo.
Oscuridad, astuta y paciente espía,
tu cordura tan endeble desafía,
te aconseja tentar al mudo destino,
varios inicios para un solo camino,
bien sabes que no es posible forjar,
algo realmente bueno sin trabajar,
lo piensas al andar solo por la calle,
rogando a la buena suerte no te falle.
La noche su tránsito ha terminado,
te deja nuevamente muy ofuscado,
escuchas molesto a los perros ladrar,
martillea en tu cabeza el suave trinar,
pequeñas cosas que parecen burla,
si pudieras borrar cada idea absurda,
esos momentos lograrías divertirte,
pero ahora sólo quisieras dormirte.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Como
siempre, mueres.
Ridículamente,
con
la boca abierta,
desesperado;
tratas
de aferrarte
al
aire que te deja.
Fantasmas detrás de ti,
te empujan al abismo,
no te salva tu cinismo,
cada final es el mismo.
Morir,
luego de cada carcajada,
aún en la alegría, temes.
Y en la inconsciencia
de tus horas más oscuras,
títere de inéditas locuras,
no lo sabes, pero mueres.
Entonces llenas los días
de cosas y las noches de otras,
mas estás como ausente,
presintiendo la muerte.
Sabes que es un desperdicio,
sin embargo, eso te hace
sentir vivo, saltar sobre
el precipicio, sin sentido.
Una boca te llama, te besa,
te muerde; sus brazos
delicados, ciñen tu alma
peregrina.
Al momento del amor,
en medio de la noche fría,
sólo un poco se te olvida
y vives un divino instante;
la húmeda, breve muerte.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Se dice a si mismo que entre más se afane en su búsqueda, menos logrará encontrarse. Antes de sacar el bulto al frío, trata de aplacar su desvarío. Entonces se pierde por las calles, bajo la lluvia. Sin pensar al andar, sólo observa y escucha, pero no puede evitar recordar. Su cuerpo padece los años, como una carga incomoda, el llanto resulta insípido, la duda atenaza el ánimo. Cuando el calor lo va acogiendo, no se siente renovado, quisiera seguir vagando, sin saberse derrotado. Extraviado en su anodina existencia, ha renunciado a la responsabilidad, por propia voluntad, acumulando edad, sin variedad. Todo le parece un mal sueño, del que no habrá de despertar. A pesar de la apatía, continúa maravillándose cada mañana, con los milagros más sencillos. No muy convencido, sale a ejercer el libre albedrío. Ansioso se repite, que es cuestión de decidirse, caminar erguido, confiando en su experiencia o simplemente, sin remordimientos, reprimirse. Reconoce sin dudas, que la vida, el mundo, tienen muchas cosas hermosas y su pesimismo no puede nada contra ellas.
El sacerdote, el arquitecto, el músico y el boxeador, se quedaron en los sueños de un niño desobediente, alma serrana perdida en la ciudad. Un adolescente desorientado, ansioso, ofuscado, buscando nada, perdiendo todo. Un viejo sin amigos, ni techo cálido. Huérfano de una familia que lo tachó de loco. Le llaman “vago”; él observa, indulgente, la marcha de todas las horas, con la mente llena de imágenes desordenadas, palabras se atropellan en su boca desdentada. Errante en el valle, inconsciente desafía los ríos tumultuosos, danzando entre el tránsito, payasito trágico, recoge monedas de caridad. Compra una compañera que cabe en su mano; cuerpo frío, alma ardiente, comunión constante, lucidez delirante. Llevando su edén, a todos los puntos de este infierno, quijote andrajoso. Bastardo de la calle, fantasma en el callejón, compartiéndole el rincón a un perro tan sucio, hambriento y solo, como él. Al calor del licor, otro trago de olvido, en una noche sin sueños.
martes, 20 de diciembre de 2011
Luego de la lluvia, el sol comienza a abrirse paso entre las nubes, insinuándose tibiamente. Veinticuatro horas de tormenta, terminan en pesado sopor, humedad volviéndose vapor, el calor parece una garra que asfixia, pero aún en este ambiente, todas las formas de vida empiezan a moverse. Hormigas reanudan su interminable cadena de ida y vuelta, grillos escondidos dejan oír sus monótonas notas, parvadas de palomas suben y bajan, removiéndose el letargo, los perros se sacuden el agua y la pereza, los girasoles se estiran, dando la cara al sol que ya despierta; pétalos perlados arrojan su fragancia al viento, esencia invisible de la vida, dispersándose en medio de luz y olores. Una multitud de flores, proyectan su belleza entre el azul del cielo, tensan el arco de colores; de un lado doncellas de etéreos aromas, al otro extremo un reino de verdor, domina en rededor. Hadas del bosque salen a la hora del crepúsculo, asisten a sus clases de canto bajo la tutela de las aves, refrescan la garganta, bebiendo rocío de las plantas; el viento participa ululando entre los árboles. La luz se despide coloreando nubes que coronan las cumbres, murmullo de ríos se une al bullicio de trinos, aullidos, canto de gallos, apacibles mugidos y el silencio que viene apersonándose, en la oración de la tarde. Muy pálida antes del reflejo, la luna se asoma, un paso por segundo, dando espacio a su sequito de luces titilantes, remotas pero permanentes. El día y la noche, cumpliendo su pacto tácito, se reparten los hemisferios del firmamento. Centinelas de fija mirada, otean en la oscuridad; la fiesta, por unas horas, duerme en paz.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Seis a Nueve
Dame un beso de fuego,
si deseas te pertenezca.
Otro de humo,
en el cual me desvanezca.
Beso de pasión sublime,
a mi alma enternezca.
Un beso nuevo cada noche,
que a ninguno se parezca.
Tus labios hablan en húmedo silencio.
Suspiro con tu aliento en cada beso.
Bajando despacio de tu boca,
dejando un rastro de besos,
sin prisa voy y regreso,
de tu cuello a tu pecho.
Se agita incontrolable
tu vientre cuando lo beso.
Pétalos de piel,
en el centro de tu mundo,
los atrapo en un beso profundo,
sacia mi sed, tu magma de miel.
Inhiesta la respuesta;
nos besamos, cerrando el círculo,
bebiéndonos la entraña,
con paciencia, con maña.
viernes, 16 de diciembre de 2011
La Muerte y El Tiempo.
Obedece esta vez, Eva
y serás eterna.
Es mi promesa que sobrevivirás por interminables eras.
Te haré dueña del silencio, estarás sobre cualquier deseo,
no te vencerá ningún motivo.
Dominarás por siempre sin sufrir fatiga.
Otorgarás quietud a toda plenitud.
Nada habrá de perturbarte, Madre primigenia.
Nada habrá de perturbarte, Madre primigenia.
Descubre que en el vacío no hay hastío.
En un sueño de tierra irán a Ti las almas.
En un sueño de tierra irán a Ti las almas.
Desprecia tus vestidos, toma este manto de noche sempiterna.
Cierra los ojos, ignora los sonidos,
libera a tus manos del esfuerzo,
aspira profundamente el olor del barro al que retornas.
Simplemente polvo, ni amable ni torvo.
Despojada de sentidos, no te han de conmover llantos ni rezos,
imparcialidad tendrás ante burlones o solemnes epítetos.
Señora de las sombras, final de todas mis obras.
La Muerte te llamarás, si aceptas.
Escúchame Mujer, es la última oferta que te hace el Señor de los Destinos.
Al termino de nuestro andar, inesperadamente recibimos,
la dadiva que creíamos perdida.
Yo, su eterno siervo, llamado ahora El Tiempo,
dispuesto estoy a desposarme definitivamente contigo.
¿Acaso ya no me recuerdas?
Soy Adán, aquel con quien saliste llorando del paraíso.
Asume sin temor este nuevo e interminable compromiso.
No lo aquilates como un premio, tampoco lo consideres castigo.
Es un designio incuestionable; Tú y Yo, otra vez, los elegidos.
Inmunes como al principio, exentos de otro fallo.
Recobraremos después de la vida, a todos nuestros hijos.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Tinta y papel.
Sangre y piel.
Ilusiones de oropel.
De la noche a la mañana
(¿o del alba al ocaso?)
entre intentos y fracasos.
Una hoja que lastima,
con su pureza tan intacta,
a mi ansia e ignorancia.
Otro boceto obsoleto,
de mi pobre pensamiento.
¿Acaso la hoja no tiene la capacidad de escribir en mi mente?
¿Dónde hallo la tinta para engendrar una idea?
Imágenes dormidas, palabras en suspenso.
Mente en blanco, manos mudas.
Una piel tersa, que seguirá a la espera.
Me siento mal en esta ausencia.
Árido, vacío, solo: olvidado,
las musas me han abandonado.
Y en las calles no abunda la inspiración
y en el aire no viaja la inspiración
¿dónde habita la inspiración?
Este largo momento,
envuelto en silencio,
sin lluvia ni viento,
afuera todo está quieto,
tarde de otoño.
el frío se torna intenso;
de nuevo miro la luna,
espero y no duermo,
perdido en lentos,
oscuros movimientos.
Sueño despierto.
lunes, 5 de diciembre de 2011
¿De dónde viene la brisa
que pasa aprisa?
Parece discreta risa,
de lejos llega, no avisa.
Y el mar,
un recuerdo fresco.
La arena,
olor de sal.
En la mañana
húmeda y fría,
el sol irrumpiendo
despacio, a cada paso
alarga sus cálidos brazos.
La brisa comienza
a sisear, guarda su canto
en una concha marina;
voz de agua y sal,
notas del viento,
por el impulso del mundo
viajan, a invisible velocidad.
No mueren jamás,
como las olas,
como las horas,
van y van.
Si se frenara el mundo,
la brisa callaría,
las olas cesarían,
pero las horas
mudas y sordas,
su cuenta seguirían;
el movimiento
aviva el tiempo,
que mira
sin aspavientos,
a todos pasar.
Envuelto por la brisa,
bajo el sol,
a la orilla del mar,
sólo se me antoja
contemplar.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Son
las cinco de la mañana y no se me ocurre nada para escribir.
Varias
ideas levantan la mano, pero se quedan sin habla, al parecer algunas son
demasiado tímidas, mientras otras solas se tapan la boca antes de decir nada,
como si fuera algo terrible lo que conciben; algunas mordisquean sus uñas y es
tanta la desesperación que comienzan a comerse los dedos, con la intención de
no trazar ni una sola letra, pues parece inútil siquiera intentar redundar,
como aventar tierra a una fosa, llenarla de lo mismo que mucho antes, muchos
otros, le han ido sacando. Las ideas se mutilan, cortan de tajo su lengua, se
abortan a si mismas, algunas después de articular palabras sin sentido, frases
inconexas, se suicidan.
Nadie
logra poner orden, nada se concreta.
Las
palabras suenan raras de tanto repetirlas, pensar en su significado lleno de
más palabras, una espiral de un ciclo indeterminado, tiene momentos elocuentes
y largos espacios repletos de silencio desesperado, en los cuales la mente no
cesa de llevar a cabo ese proceso llamado pensar, vacío desconocido, atiborrado
de una cantidad infinita de cosas aprendidas.
Y
en este minuto en el que todavía no puedo esgrimir un discurso convincente,
pasando por varias momentáneas emociones, desde el desinterés hasta la pena,
“con el tiempo encima”, me obstino en fabricar enunciados. Cabeceo, los ojos me
duelen, algunas sombras hablan, sus voces se multiplican, la habitación gira,
pierdo el equilibrio, las letras se distorsionan bajo mi mano indecisa, adormecida.
Recuerdos y fantasías, se entrelazan pero se ahorcan mutuamente, impidiendo a
las palabras volverse forma y sonido, sólo hay silencio en la inconsciencia,
frío silencio de noche otoñal, una luminosa uña rasgando el oscuro manto del
firmamento y cada momento menos providenciales provisiones para alargar este
texto.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Ella le preguntó a dónde iba,
al verlo salir.
Él no alcanzo a escuchar,
lo que le quiso decir.
Su ánimo violentado,
lo llevó afuera, para
adentrarse en sí mismo.
Ella lo maldice,
mientras lo ve irse.
Aborda la vía rápida,
esa de carga ligera,
atrayentemente peligrosa,
bajadas en picada,
curvas sinuosas,
fuerza centrifuga,
lo alejan de la razón.
Ella se inquieta
al sentirse sola.
Corre sobre el borde,
la ira se desborda,
el miedo ya no le estorba,
furioso su visión se deforma,
lo llaman las sombras,
se encuentra con ellas,
intentando cruzar la pared;
en un momento de lucidez,
consciente de su estupidez,
experimenta la ingravidez.
Ella quiere ir a buscarlo,
aunque lo sabe perdido.
Hay tierra en sus pestañas,
dolor abriéndole las entrañas,
silencio que le amordaza con saña,
un recuerdo dulce, de sangre el sabor
y el poder sentirse, perdido por error,
mas descubre que en la oscuridad
no existe más el horror.
Ella lo espera,
a la mitad de todo.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Dice tanto
y no lo entiendo.
Lo escucho,
bien atento.
Canta bajito
y despacio
o ruge enérgico,
impulso melódico
a la par del viento.
De hombre la voz,
alma de mujer,
ávido cual niño
que quiere aprender.
Sale del silencio,
trae viejas palabras
con nuevos acentos.
Brota de su boca,
el fuego, la roca,
que al surcar el aire
se tornan en oda.
Paisajes verbales
de su mente nacen,
en tinta, a sus ideales
los vuelve probables,
sombras irreales
de antiguos anales.
Una cuerda del tiempo,
que tañe en silencio,
vibra en su pensamiento.
Algunas cosas no tienen
sentido, relación ni causa,
sin embargo, algo vive,
se mece en la nada;
momento inédito,
que capta mengano,
guitarra y pluma en mano.
jueves, 17 de noviembre de 2011
La
luz en el silencio.
La
oscuridad en el silencio.
El
silencio afuera y dentro.
Afuera,
luces lejanas
e
hilos de agua;
unas
titilan y
los
otros flotan.
Adentro,
la calma,
el
sueño; respiración
acompasada,
de soledad
acompañada.
Muy
profundo, en el silencio,
sonidos
e imágenes,
confusos
movimientos,
voces
y acciones,
a
destiempo.
Ojos
cerrados, bien despierto
vuelo
y caigo sin movimiento.
Muero
en el sueño,
no
hay sufrimiento,
pero
el cuerpo
guarda
recuerdos,
un
fuerte impulso
vuelve
al cerebro,
sobresaltado
despierto.
Afuera,
una dama
de
tez pálida, observa
en
el silencio
de
la noche despejada.
martes, 8 de noviembre de 2011
Lo anterior ahora vuelve.
Envuelve la visión entera.
Es la espera momentánea,
llega, siempre espontánea,
se queda, pero cambia.
Prescinde de la palabra,
en las ideas se instala,
baja a la boca y estalla,
por las manos se desgrana,
con el cuerpo entero habla,
aún sin voz declama y canta.
Es algo que nos traspasa,
cae profundo, odia y ama,
nos libera, se desata,
sabe gritar mientras calla.
Trae acción de madrugada,
y olvido por la mañana.
Gusta de andar a rastras,
igual que a lo alto se alza,
vaga lento, en paz observa,
el infierno en las miradas,
en los rostros de fantasmas,
que por calles diario vagan.
Su chispa jamás se apaga,
va donde le viene en gana,
está su voz emparedada,
se oye al viento su tonada,
cae desde las viejas ramas,
levemente agita el agua,
otea en antigua atalaya,
solitaria ánima pagana,
se dispensa a mansalva,
como luz de la alborada.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Día de muertos
En los días de muertos
hay campos anegados de cruces,
son faros que se
volvieron polvo.
Piel árida guardando huesos,
semilla sin
vida.
Su torvo aspecto,
otrora vital,
forma un mosaico pagano y sagrado.
Se desangran hacia
las entrañas,
en una terrible manera
de mudarse.
Se truecan en llanto las risas,
al ver ceniza en un
velo, blanco como cirio.
Delirio en la misa,
visión sin pies ni cabeza,
pavesa tan frágil, declina ante el
tiempo.
Este viento de
otoño, ardiente y frío,
hace tan míos el
miedo y la esperanza.
Balanza del sino ¡inclínate
a mi lado!
Si llego a la noche
postrera, asustado.
Lanzo reproches al
crucifijo, sin fe.
Café amargo, pues
todos lloran en el.
Gabriel vuelve y anuncia un final;
luego del duelo, la calma total.
Altares para los que
ya no están.
Licor, juguetes, pan, agua y comida,
también cigarros,
porque -eso
creemos- es un viaje
muy largo.
Ritual mudo, cargado de olores,
todo entre flores,
todo entre flores,
la colorida sonrisa
de la Tierra.
Flores del día, en la bella campiña.
Evita la rapiña, para que no haya
riña;
apíñalas en el hueco Niña,
de mis cuencas vacías.
martes, 25 de octubre de 2011
En
ocasiones te detesto tanto que disfruto tu ausencia.
Por
ejemplo en las mañanas, cuando me has despertado al levantarte y puedo ocupar
la amplitud entera de la cama, mientras duermo diez minutos más, antes de que
vengas a molestarme, con eso de:
-¡Mi
amor, ve a bañarte, se nos hace tarde!
Después
de dejarte en tu trabajo, poder maldecir un poco por la lentitud del tránsito
en las calles y la gente ansiosa abalanzándose imprudentemente porque se les
hace tarde, sin tener que escucharte decirme:
¡No te
desesperes corazón, más vale un minuto de retraso que lamentarte por días!
Comer
“cualquier cosa” en la calle, en tanto el tiempo ha devorado más de la mitad de
la jornada laboral, evitando tu inoportuna pregunta:
-¿Serán
conscientes de la higiene en ese lugar, mi amor?
Apurar
mi salida de la oficina, para tomar una cerveza en el bar antes de pasar por
ti; no obstante sentir tu voz cuestionándome:
-¿Te cercioraste
de no dejar nada pendiente, cariño?
¡Ah, pero
no te perdono que te despidas de mi sin besarme! Pues todo el día estaré
esperando la tarde, para volver a abrazarte.
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