sábado, 23 de abril de 2011

VI

Eras la sombra más vivaz de esa noche.
Debajo del vestido negro tu piel lozana se sentía cautiva, aguardando unas manos libertinas para volverse juntas fugitivas.
Bella silueta con garras y sonrisa de niña.
Mientras mordías mi anzuelo me clavabas un arpón.
Te seguí por calles tan oscuras como tus ojos, creciendo el deseo al ritmo voluptuoso de tus pasos, el vestido largo barriendo la arena de esas calles, refugio de empedernidos noctámbulos; caminábamos apresuradamente pues hicimos un contrato de tiempo que nos empujaba a un sórdido lugar, donde el humo mareaba, las paredes hablaban, algunos rostros eran hoscos, otros insatisfechos, los más indiferentes parecían verdaderamente perdidos, las complicidades pasajeras se terminan cuando cada quien toma su camino y salen en busca de la próxima aventura o de una dosis de olvido. La noche siempre terciando en la repetición de la historia.
Bajo la luz mortecina la belleza se escondió, el candor en tu rostro desapareció, tu vestido largo dejó su esplendor en las banquetas, pero al caer sin pudor de tu talle, pude ver tus firmes senos pequeños, tus macizas caderas de mulata, tus piernas largas, que me animaban a dar el salto al precipicio. Afuera seguían la música y las risas, adentro el tiempo tenía prisa; fingimos por unos minutos que compartíamos la soledad y el egoísmo, de un lado malsana curiosidad y por otra parte, quizás algo más que necesidad. Entre nosotros dos el silencio no quería decir nada, tus ojos cerrados tampoco hablaron y ya empezaba a verte como a un recuerdo. En el acantilado de tus piernas arremetieron mis olas, mi espuma se regó en tu arena, cuando tus ojos fueron, por un momento, eclipse lunar.
Pensaba si tu oficio te redimía y tal vez era yo el único pecador, entonces deje de pensar y también de sentir, mientras escuchaba venir de afuera el bullicio de la gente y la voz del mar. Apresuramos las últimas caricias y un beso sin compromiso, cuando puntual el tiempo golpeaba bruscamente a la puerta. Salimos del lugar, juntos tan distantes, otra pareja de desconocidos separándose; hay momentos en que simplemente uno está, sin pensar ni sentir, nada más continuar, volver a caminar sobre la arena, entre el océano y la gente. La noche esconde la belleza de la playa, como tu cuerpo bajo el vestido negro. Tenía papeles para comprar más tiempo, pero ya no guardaba curiosidad, me dejé llevar por la oleada de gentes, arrastrando mis pasos, sin remordimientos pero muy cansado, viendo como el sol coloreaba el horizonte, una fresca mañana desde el puerto de algún lugar del mundo.

12 comentarios:

Antony Sampayo dijo...

Bato tan brillante prosa, amigo Pherro, sueltas unas dardos despechantes contra aquella que se fue, y recordando momentos sublimes que ahora catalogas como falsos. Tranquilo amigo, mientras tengamos vida el verdadero amor siempre estará esperándonos a vuelta de la esquina.

Abrazos.

pequeñita dijo...

hace tanto tiempo que no te leia que olvidaba lo magico que podian ser las cosas simples y las palabras delicadas siempre me a gustado tu forma de escribir, mientras te leo imagino y imagino y mi cabeza no para de andar me encanta !! :D

Besos n.n

María Beatriz dijo...

A veces se necesita un desahogo, una falsa ilusión, que a uno lo entretenga hasta que llegue el nuevo amanecer....
Muy buen texto!
Nos leemos.
Un beso

zarina dijo...

Te deseo a ti y seres queridos Felices Pascuas!!!!

Con las energias positivas de lo que festejamos, cada uno de acuerdo a sus sentires, espirituales o religiosos..

SI CONOCISTE EL AMOR, no lo olvidarás nunca.
DIOS TE CUIDE
AMALIA

inma alascio dijo...

Amigo Pherro, que bella forma de describir el mágico y a la vez sórdido contrato entre la carne y la necesidad, que real, incluso he visto la escena en mi mente, como si de una secuencia cinematográfica se tratase.
Nunca dejas de sorprenderme.
Salidos Amigo Pherro,por aquí nos leemos

PHERRO dijo...

Yo soy el que se fue, Antony, ella siguió en lo suyo; nada de despecho, un recuerdo nada más.

Pues me da mucho gusto leerte aquí de nuevo, Pequeñita.

Todas las ilusiones son falsas, hasta que nos decidimos a realizar alguna, Maribe.

Gracias por tus buenos deseos, Amalia, igualmente para Ti. Que Dios te cuide también.

Pues en algunos momentos yo también me llegué a sentir como si todo lo viera en una película, Inma.

Gracias a ustedes por venir a leer y comentar. Cuídense, que estén bien y les vaya de lo mejor, luego nos leemos.

RoS dijo...

Poema en prosa de sensual ritmo. Admiro tu manera de escribir, tu don para crear imágenes así.

buen domingo, pherro!

la MaLquEridA dijo...

Un recuerdo que lo apagará otra que deje sus caricias compradas en tu cuerpo.

Crónicas Urbanas dijo...

Hola Pherro:

Sean palabras de amor, o papeles para comprar; sea "estable" o pasajera nuestra compañera: nada nos libera de vacío que sentimos luego.
Una suerte de infeliz cansancio.
Y éso hace que se escriba cosas como ésta. Sin ésa sensación no se escribirían.

Después sigue la noche.

Qué buen texto, amigo.
Saludos.
D

PHERRO dijo...

Gracias RoS, es un halago. Espero haya sido un buen domingo también para Ti.

No hubo necesidad de más, se apagó solo al paso de los días Malque.

Ese infeliz cansancio que se va haciendo más pesado con los años, Crónicas.

Abrazo fuerte a ustresdes, agradezco sus palabras y el tiempo que me dedican. Cuídense, que estén muy bien, luego nos leemos.

androide_virtual dijo...

wao en verdad no habia leido tanta profundidad en unas lineas no cabe duda q estas lleno d inpiracion mis respetos a ti!!! saludos

PHERRO dijo...

Saludos Androide, gracias, tu comentario es un aliciente.
Cuídate, que estés muy bien, luego nos leemos.