jueves, 30 de junio de 2011


Una casita en el camposanto, a ras de tierra. Desnudo como el viento. Ligero, sin sentimientos ni deseos. La cabeza en los pies. Empezando por el final. Correr, olvidando que hay oportunidades imposibles de esquivar. Un lugar para siempre. Lluvia, lágrimas, lodo, en eso acaba todo; sol, polvo frío, en un camino a ratos vacío, a ratos poblado de rezos y lamentos que rondan el desvarío. Ojos cerrados para no ver la oscuridad. Novenario y el dolor aminora. Una imagen de juventud perenne. Invisible cristal de la eternidad separando multitudes. Cruces sobre el terreno enjuto. Palabras mudas sobre el ejército de cruces, nombres apagados, paréntesis en el infinito. Una cajita para los huesos y la prisa; la indecisión se acabó. Se va regando entre pasos lentos la ceniza, sube a las manos, llega a la vista cansada y perdida. Punto y aparte, sigue la vida. Amén, Arturo, amén.  

6 comentarios:

Antony Sampayo dijo...

Un precioso homenaje a la ultima morada, a la que tarde o temprano nos espera con los brazos abiertos.

SALUDOS, AMIGO.

Crónicas Urbanas dijo...

Hola Pherro:

Amigo, ya el fondo de negro y las cruces del camposanto las veremos cuando sea la hora.
Mientras algo duela, señal que estamos vivos, pero no precisamente para esperar lo que sabemos.
Hoy pasé por tus álbumes de fotos, llenas de color y paisajes y edificios. Me han gustado mucho.

Saludos.
D

María Beatriz dijo...

Pherro, me da mucha tristeza tu escrito. Me recuerda a mi madre que ya no está...y aunque sea verdad que la vida continúa, duele...

Cuidate. Nos leemos
Un beso

Ivanius dijo...

Que así sea, y que la vida siga. Porque si no, nos lleva por delante. Más vale, decía mi abuelo, hacer que sirva este instante: puede ser lo único que hay. Nos leemos.

la MaLquEridA dijo...

La vida sigue PHERRO, no hay más.

RoS dijo...

Amén, y a seguir.

Una cajita para los huesos y la prisa... ¿Me regalas esa frase?

Chingón post.