Una obsesión y los objetos.
Alrededor del pensamiento.
En el vacío las formas,
los colores y la apreciación.
Me pregunto, qué hay adentro,
cuando fuera estoy y siempre,
en el interior, el ansia me lleva
a buscar salida; dividido,
sin poder partirme, quiero tomar
lo mejor. Tras varios intentos,
complacido quedo, satisfecho no.
Ayer inmediato, aquí instantáneo,
compendio de momentos.
Gestos que pueden ser de alegría,
gritos sin sonido, ímpetu contenido
en papel, pedazos de una vida.
El sentimiento interpreta la intención
y el recuerdo entra en acción.
Dentro de un pequeño cuadro,
cada cosa es una palabra,
discurso gráfico.
Alma de alquimia en pequeño taller,
de mano en mano pasa el ayer.
Un segundo es absoluto, tan fugaz
y diminuto, en su condición infinita,
revela su sobrevivencia,
desde el silencio llano;
atemporales límites,
contienen algo que es parte
de un breve siempre,
ejercicio de la luz,
perspectiva y reacción,
conjuntos en el mismo plano.
Hola, Gerardo.
ResponderSuprimir¿Hablas de las pasiones y sentimientos que te despierta un cuadro? De ser así me gustan tus frases con el eterno doble sentido y las figuras literarias.
Abrazos.
Más o menos esa era la idea, Antony.
ResponderSuprimirUn abrazo, cuídate, que estés muy bien, luego nos leemos.