viernes, 30 de septiembre de 2011


Me doy cuenta claramente,
tu boca ya no sacia mi deseo.
Es molesto sentirte,
rondando mis pensamientos.
Tu cuerpo es peso muerto.
Ansiosas caricias, pero frías.
Ya no eres sol durante el día.
En un momento de ira,
se gestó la mentira.
Esclavos de la rutina,
siempre apurados,
sin coincidencias,
ninguna feliz palabra,
que disfrace la apatía.
Permitimos a la costumbre,
hacernos muy pobres;
brazos cruzados,
mal encarados,
comida fría,
frases cínicas,
noches solitarias
y pocas,
tan pocas veces,
risas compartidas.
Parece que perece
y no lo merece,
sin embargo decrece,
la razón desobedece,
lo pagaremos con creces,
la culpa nos acontece,
pero nadie ofrece
y esto nos entristece,
pocas, tan pocas veces.

11 comentarios:

Raul Rentero dijo...

un triste verso
creo que así describen los poetas la monotonía del amor, que se va viniendo poco a poco
un saludo
RAUL

la MaLquEridA dijo...

Y no queda más que decir adiós para no lastimarse más.

Saludos PHERRO.

PashmiNa dijo...

"tu boca ya no sacia mi deseo"... es HORRIBLE esa frase y de pronto medio me sentí identificada... es un círculo horrible de sentimientos otra vez.

Saludos!!

XD

RoS dijo...

Dar vuelta a la página sería lo recomendable, pero como dices tú, humanos al fin y al cabo.

¡Saluos!

María Beatriz dijo...

Un amor agonizante, qué triste es!
Uno se pregunta ¿En qué momento comenzó a desmoronarse todo?
Cuando el amor se acaba, ya no hay nada más que hacer que despedirse...

Besos

Crónicas Urbanas dijo...

Ya sabemos: "hay que saber dejar aquello que nos deja"; un camino con dos vías diferentes.

Es especial tu forma de escribir, siempre me asombra que no pongas título a estas prosas.

Un abrazo y nos leemos.
D.

todavia dijo...

ay guey, que fuerte!

Pherro dijo...

No tan triste, la rutina y la monotonía, son también parte de la vida RAUL.

O quedarse y acostumbrarse, Malque; es más común.

De nuevo digo que no tan triste, PashmiNa.

Sí, RoS, nos regodeamos en el dolor; junto con pegado, siempre.

Repito, otra vez, que no es tan triste, Maribe; mejor que despedirse, aguantar.

Lo sabemos, pero no lo hacemos, porque no sabemos hacerlo (algunos), Crónicas.

Tal vez sea fuerte, pero es trivial, Araña.

Muchas gracias a ustedes, por venir a leer y comentar. Les mando un fuerte y afectuoso abrazo; cuídense, que estén muy bien, luego nos leemos.

Antony Sampayo dijo...

La tristeza del amor acabado, de la llama de la pasión apagada; pero que sin embargo, la bella forma en que lo expresas la haces aceptable.

Abrazos.

María Beatriz dijo...

Yo de nuevo, Jaa!
Me rebela tener que aguantar, yo quisiera un amor para toda la vida pero nunca me conformaría con aguantar. No sé, hay casos en los que por algún motivo es necesario hacerlo, pero sólo por un tiempo.Y tampoco me gustaría que alguien se "conformara" con mi compañía.

No podría renunciar a mis sueños. Si tuviera que hacerlo, me sentiría muerta en vida.

Escribes hermoso Pherro, eso es algo que antes no te dije.
Un beso

Pherro dijo...

Es que así es en realidad, Antony.

¡Qué gusto que vengas otra vez Maribe!
Creo que el motivo podría ser la obligación, a veces, otras tal vez el deseo de recomponer, en verdad no lo sé con certeza, pero creo que en realidad, por muy mal que vayan las cosas entre un hombre y una mujer, algo queda de lo que hubo y a eso vale la pena aferrarse, pero no estoy seguro.
No renuncies a tus sueños, nunca.

Abrazo fuerte a ustedes dos.
Cuídense, luego nos leemos.