martes, 27 de septiembre de 2011


Una batalla se cierne sobre la Ciudad.
Plomizas masas confluyen arriba del valle; de norte y sur arriban, impidiéndose el paso mutuamente, sin remedio se aniquilarán, el viento las impulsa a una conflagración inevitable. Lentamente oscurecieron la tarde, las calles fueron quedándose desiertas, nadie quiere presenciar a la intemperie la inminente reyerta. Electricidad ilumina el vacío y colosales bramidos anuncian la tempestuosa pelea. Titánicos volúmenes chocan unos contra otros y en un instante se desintegran, millones de agujas, pinchando la piel citadina, bajan intempestivamente en forma de gruesas gotas, contra toda superficie, anegándolas; esas nubes se vuelven charcos inmensos en las calles de la Gran Ciudad. Una andanada de granizo resulta de la brutal batalla, más rayos partiendo el cielo, más rugidos y violentos aires dominan el valle, indefenso bajo el acuoso fuego nutrido.
Mas toda esa violencia es necesaria, porque es vida. Y se piensa que nada cae del cielo.
Hace dos horas llueve, parece que nunca ha de parar. Un extenso pueblo fantasma aguarda impaciente el final de la tormenta.
El momento más álgido de la lid, es también el preludio de la calma, los proyectiles se adelgazan, el viento ahora pasa acariciando las empapadas construcciones urbanas, a centellas y truenos les gana el silencio.
Por unos momentos se respira quietud.
De entre los huecos de las agotadas nubes, los rayos del sol retozan con tibia parsimonia, tocan los húmedos pisos y avivan el estado más liviano del agua, poco a poco hilos de vapor se elevan hacia la atmósfera, para reabastecer los arsenales.
Bendita sea la lluvia.

6 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

¡Siiii! bendita sea, amo la lluvia, la prefiero al calor extremo no importa que se paralice por momentos la ciudad pero al menos refresca el ambiente, lo limpia.


Besos PHERRITO.

María Beatriz dijo...

¡Por aquí hay una sequía que parece que no va a terminar nunca..!
Ojalá la bendita lluvia llegue pronto, así, como tú la cuentas, con rayos, granizo, mucha agua y luego...¡De nuevo el Sol de primavera!

Amigo Pherro, ¡Me encantó! :)

Un beso

Champy dijo...

Oye....

Te leo....muy bien.

Has evolucionado un chingo amigo.

Felicidades.

Y a nosotros nos urge.

2046

Antony Sampayo dijo...

En mi ciudad la lluvia trae consigo mucho peligro, pues los arroyos se crecen.
Te felicito, Pherro por la forma magistral y metafórica como narraste un aguacero cayendo sobre tu ciudad.

Abrazos.

Pherro dijo...

Todo lo de la naturaleza es bueno, para ella misma, aunque no lo sea para nosotros, Malque.

Tarde o temprano todo termina, Maribe, pero sólo la naturaleza sabe el momento.

Eso quisiera, Champyngón, pero me gusta tu apreciación.

Lo magistral es como se orquesta un evento de esa magnitud sin la intervención del ser humano, aunque en estos tiempos logramos alterarlos, Antony.

Abrazo fuerte a ustedes, estimados compañeros blogueros, cuídense mucho, que estén muy bien y les vaya de lo mejor, muchas gracias, luego nos leemos.

Raul Rentero dijo...

hemos confundido el buen tiempo con la felicidad
definiendo buen tiempo por el sol
sin pensar que la lluvia además de biológicamente necesaria es anímicamente imprescindible
un saludo!
RAUL