viernes, 20 de enero de 2012


Mis pasos cruzan tu cuerpo deforme, pasan por encima de ti, pero sin detenerse a admirarte; aprovecharte sin respeto es la peor de las costumbres. Uno de tus tantos hijos, sedentarios solitarios, extraviados en tu olvido; sombras necias, desvaneciéndose lentamente. Suben y bajan, te circundan, como perros en las calles, alrededor de una zona prohibida. Tu ser, territorio profanado, única pertenencia de los desheredados, donde los perdedores corremos detrás de la suerte, para caer en otra grieta de tu curtida piel. Ni hablar de tu boca, que escupe con desprecio los besos negados y sólidas mentiras permanentes. Escuchando tus exclamaciones no me puedo concentrar, vociferas todo el día, para seguir cantando de noche una confusa melodía, que sube de tono, acompañando a la luna, volviéndose poco a poco un murmullo resignado, en la espera de ver regresar al sol. Saltan palabras de unas manos ateridas, son para ti, gritan sin voz, embarradas en el muro de un callejón oscuro; el arcoíris termina en el lodo de una calle vieja, sucia y derruida. Cortesana inalcanzable, así en las calzadas más iluminadas y atestadas, como en las callejuelas menos recomendables. Inmortal desconocida, conservas esplendorosos recuerdos en sepulcros vivos, de piedra antigua tu entraña mística, en los casi olvidados rincones rústicos, cimientos impasibles de tu nuevo rostro, tan desfigurado. Me detengo un rato, en medio del rosario de impaciencias, para observar tus nuevos brotes de acero y sus vestidos de cristales coloridos. Sólo en la oscuridad, mientras descansan las ansias que te recorren, desafiada por el alumbrado público, se puede apreciar el universal silencio de tu quietud.


14 comentarios:

Antony Sampayo dijo...

Un honor de un carro o conductor a una calle rota y a sus ya pasados tiempos mejores.

Abrazos.

Gerardo Huerta Jaime dijo...

De un chafirete ruletero a las calles de la Ciudad, Antony.
Cuídate, luego nos leemos.

María Beatriz dijo...

Qué buen homenaje a tu ciudad!
Besos

Gerardo Huerta Jaime dijo...

La Ciudad es inspiradora a veces, Maribe.
Cuídate, luego nos leemos.

la MaLquEridA dijo...

El reflejo de la ciudad en tus ojos Pherro.

Gerardo Huerta Jaime dijo...

Un reflejo distinto en los ojos de cada habitante de este manicomio, Malque.
Cuídate, luego nos leemos.

la MaLquEridA dijo...

Sólo los que recorren la ciudad tanto como tú pueden tener esa visión de la ciudad levantándose de entre sus quimeras y sueños fallidos.


Saludos Pherro.

Gerardo Huerta Jaime dijo...

Mi sentimiento de derrota es lo que me hace verla así, Malque, aunque no creo estar muy errado.
Un abrazo, cuídate, luego nos leemos.

fritzio dijo...

no es, cierramene, chinampa en ningún lago prexistente
es más una ebria lustrosa y mal iluminada, olorosa y sagrada
llena de avatares y mares y prisas

Gerardo Huerta Jaime dijo...

Llena de sentidos perdidos, de extraviados sin sentido, llena de nosotr@s.
Cuídate Fritzio, luego nos leemos.

reptilio dijo...

uffff! ese silencio matador

Gerardo Huerta Jaime dijo...

Ese silenco en el que nos vamos acostumbrando a dormir, Reptilio.
Cuídate, luego nos leemos.

Maldito Desgraciado dijo...

La ciudad también tiene insomnio.
Viejo, sin el taxi el sentimiento de derrota no te dejaría ver las cosas como las ves, son unas con otras jeje, y como dice la rola, "he corrido con algo de suerte".

Gerardo Huerta Jaime dijo...

Mi buen Carnal.
Así es, no se puede hablar de lo que no se conoce.
Que te vaya de poca madre, ese Ferbandón, luego nos leemos.